| Archivo | Indicadores | Lun 27 jun, 2005 - Dom 3 jul, 2005 | Escríbanos |
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Caballos hechos a la medida Rodolfo González Ulloa La invención del motor redujo el mercado de caballos de trabajo o "sangre fría" en el norte de Europa, pero incentivó su adaptación para el deporte. De ahí que se empezaron a cruzar los "sangre fría" de Normandía, Alemania, Holanda, entre otros, con los "sangre caliente", es decir, los pura sangre ingleses --que alcanzan gran velocidad-- y los caballos árabes --muy resistentes- para crear los equinos de "sangre templada", menos pesados y más aptos para el salto. Las denominaciones regionales comenzaron a destacarse: caballos del área de Holstein o Hannover fundaron líneas genealógicas muy buscadas para desarrollar competidores aptos para distintos tipos de competencia, por ejemplo el salto de obstáculos y el adiestramiento. Una de las líneas de caballos deportivos que ha intentado mantener la pureza de raza, hasta donde las ha sido posible, es la línea Traekhener, tanto alemana como rusa. Esta línea es utilizada principalmente en adiestramiento. Con tal proliferación de opciones, nacieron los Studbooks, registros de las mejores líneas de salto, para el reconocimiento mundial. Uno de los más reconocidos es el Zangersheide, de Bélgica. En América también hay registros similares en México, Brasil, Argentina, entre otros. En Costa Rica El abogado Juan de Dios Alvarez cría caballos deportivos para bajar costos. En su familia hay varios competidores y estar comprando caballos "hechos" en Europa o América del Sur representa una inversión muy alta. Por eso prefirió criar sus propios ejemplares deportivos y de paso, impulsar un negocio. Importó primero yeguas de línea Hannover, algunas Holstein, Silla francesa y Zangersheide, de Bélgica. Los cruzó con garañónes de líneas Holstein, Oldenburg, y también de Silla francesa. "No creo en la pureza. Lo que busco son las características idóneas. En esto me ayuda mi profesión de abogado, pues estoy acostumbrado a esperar tanto tiempo para que se resuelva un juicio que tengo la paciencia para esperar a que crezca un caballo", acotó. El negocio es incipiente, pero da resultados: los primeros ejemplares criados en Costa Rica cuestan alrededor de US$8.000 a los tres años, edad a la que se inicia el entrenamiento. |
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