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Mark Weber /Para El Financiero / Archivo

Planificación, mercado y participación social


Carlos Manuel Echeverría
Consultor internacional

Costa Rica atraviesa por un etapa crítica en la definición de su futuro. Hay variables controlables y otras que no. Lo claro es que no podemos seguir avanzando sin tener claridad de dónde "estamos parados" como sociedad, hacia dónde vamos, a qué aspiramos y cómo nos organizamos para alcanzar nuestros objetivos sociales, no solo los de un grupo.

La necesidad de proyectar variables de diferente tipo hacia el futuro para aproximar hasta donde sea posible los desafíos que el desarrollo plantea, así como los requerimientos de recursos siempre escasos y nuestra capacidad de maniobra, hacen necesario a nivel de Estado, dar vigencia a procesos de planificación claramente definidos y bien pensados.

La economía de mercado ha demostrado su eficiencia para producir en forma económicamente aceptable bienes y servicios, de acuerdo con la demanda. Pero ha probado ser cortoplacista, capaz de ponerle precio al último jaguar sin importar su extinción e insuficiente para distribuir con sentido social. No sirve la economía de mercado para que las sociedades se marquen a sí mismas un rumbo; no brinda visión estratégica. Y sin direccionamiento y previsión a futuro, las sociedades se pierden.

De lo anteriormente expresado se desprende la necesidad nacional de orientar la actividad productiva, acumulativa y la de consumo, en la construcción de caminos para alcanzar metas precisas, predeterminadas en democracia participativa. Planificar es perfectamente compatible con el funcionamiento del mercado y la libre empresa, pudiendo bien decirse que una planificación estratégica que desagregada ordene el accionar del Estado, crea el marco propicio para el buen funcionamiento del mercado, al proveer de dirección a la acción privada.

¿Y si hoy todas las empresas, algunas más grandes que países, planifican a largo, mediano y corto plazo, por qué los Estados y las sociedades que representan no lo van a hacer?

¿Por qué planificar?

Es con base en planes que se logra enfocar la participación de los grupos de interés de la sociedad civil. Sin planificación la participación se vuelve un ejercicio casi deportivo, mientras que cuando se planifica y coordina participativamente se genera responsabilidad y compromiso en la población, al hacer valer esta su derecho democrático a participar, y se facilitan la concertación y el consenso.

También se le da vida al diálogo intrasocial, necesario para perfilar al menos consensos básicos que permitan establecer políticas de Estado, carencia sentida en un país como Costa Rica que desde hace años está con la "nariz" levantada despegando hacia convertirse en un país desarrollado y no termina de hacerlo. Así, la planificación se convierte en aliada de la democracia, sin peligro a que se convierta en herramienta represiva. No podría ser de otra manera en Costa Rica.

El retorno del péndulo

Desgraciadamente, en los últimos 20 años ha habido un empeño en muchos de los que han participado del poder, no solo en Costa Rica, en destruir la capacidad operativa del Estado y dentro de él al Sistema de Planificación Nacional, y casi lo lograron.

Siempre me he opuesto a ello y así lo he manifestado en artículos públicos, cuando en otras épocas he intervenido políticamente, en mis clases universitarias y cuando se ha presentado la oportunidad.

Es evidente que el péndulo retorna ante el fracaso del liberalismo económico, retorno que debemos ubicar aprendiendo de la experiencia de tantos años de desengaño en cuanto al desarrollo socio-económico en tantas latitudes, en un nivel justo, pues mucho gobierno nos aplasta y poco gobierno nos deja desamparados a todos.

El país está en un buen momento para hacer una tarea pendiente y urgente: revisar a fondo la institucionalidad y el funcionamiento sistémico de su Estado, así como lo subsistemas que lo hacen funcionar.

Es dentro de ese enfoque que conviene insertar la planificación, para lograr dirección, coadyuvar a la efectividad de mercado y fortalecer la democracia. A los empresarios, a los trabajadores organizados, a los cooperativistas y a todos los sectores les conviene la realización de esta tarea y participar. En el pasado se aprendió mucho en cuanto a planificación participativa y su desagregación en el tiempo, espacio y sectores, así como su vinculación a la "presupuestación". Hay una base aprovechable para no arrancar de cero.


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