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Industria | Destacan propiedades de este alimento para prevenir y tratar enfermedades

Ticos consumen más leche, yogur y queso de cabra


Ana Cristina Camacho S.

En el país hay unos 2.000 productores

Federico Cantillo y su esposa, Vera, dejaron la distribución de vegetales desde hace un año para dedicarse a la producción y venta de leche de cabra y sus derivados.

Con su granja, ubicada en Dulce Nombre de Tres Ríos y sus 60 cabras logran obtener 500 litros de leche por semana para producir queso, leche y pronto lo harán con yogur natural, bajo la marca Del Solar.

Además:

  • recuadro
  • Ellos saben que son productos de alta calidad porque han trabajado desde el principio en el mejoramiento genético de su hato. Hoy sacan embriones y congelan semen para su comercialización.

    Producto del futuro

    Del Solar se vende en los supermercados Hipermás, Muñoz & Nanne, Automercado, Perimercados y Más x Menos. Además, distribuyen en varios restaurantes y tienen buenas ventas en tiendas macrobióticas.

    La historia Del Solar ejemplifica la creciente tendencia en la producción de leche de cabra, en el país.

    El Ministerio de Agricultura y Ganadería calcula que existe una población caprina de entre 20.000 y 30.000 y cerca de 2.000 productores, la mayoría de ellos pequeños y medianos granjeros (veáse recuadro: "Un negocio rentable...").

    La rentabilidad del negocio podría estar en la conciencia que la población ha tomado respecto a los beneficios de este producto en la salud.

    Estudios científicos y clínicos la catalogan como ideal para la prevención y tratamiento de diferentes enfermedades.

    Alvaro Castro, experto en ganadería ecológica y en producción animal, explicó que por su contenido en proteínas, esta leche ayuda a los tejidos, sangre y al sistema óseo.

    Para otros la clave del negocio está en ofrecer un alimento exclusivo.

    Este es el caso de Silvia Vargas. Desde 1998 produce solo quesos gourmet estilo francés que no se venden en supermercados pero sí son muy aceptados en hoteles y restaurantes finos.

    Vargas adquiere la leche de granjas caprinas ubicadas en el norte de Heredia y prepara varios tipos como el Picodón, el Saint Maure Cendre y el Chevre fresco y con hierbas.

    "Aprendí prácticamente sola aunque tuve la oportunidad de viajar a Francia y recorrer varias granjas", recordó.

    El éxito de su producto marca Montecapra radica en que son quesos elaborados artesanalmente, un proceso que logra darle un sabor natural.

    Además, compra leche orgánica, es decir, cabras criadas en condiciones de semilibertad, y no bajo el modelo de granjas estabuladas.

    Prefiere seguir así sin entrar a los canales masivos por el carácter de exclusividad que mantiene con su clientela.

    Otra marca que ha tenido éxito es Bell Caprina, que se vende en los Automercado y otras cadenas.

    Creando productores

    Un factor que favoreció la actividad es el precio de los productos hechos localmente frente a los importados.

    Esa fue la motivación para que en 1990 la Escuela de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional (UNA) iniciara el proyecto de producción y capacitación caprina.

    La iniciativa reunió a productores heredianos organizados para estimular la producción nacional y ofrecer mejores precios al consumidor.

    El programa es ejecutado en la Finca Santa Lucía, propiedad de la UNA, donde habitan 57 animales, de los cuales se obtienen 200 litros por semana.

    Con la máquina pasteurizadora fabrican leche, yogur y queso, según explicó Isabel Camacho, coordinadora del proyecto.

    Todos los productores caprinos reconocen las ventajas de continuar en el mercado ofreciendo un alimento que por su nivel graso, menor respecto al de la vaca, permite ser digerida más rápidamente y ayuda a las enzimas digestivas (véase recuadro: "Bondades de productos caprinos").

    ¿Y la crítica sobre su olor? Este es un mito, comentó Cantillo. "Si uno mantiene lejos al cabro -que es el que tiene mal olor- y condiciones higiénicas en las cabrizas no hay razón para pensar en eso", relató.

    Sin embargo, recordó que también existe un amplio mercado informal con prácticas de producción inadecuadas por lo que es mejor adquirir solo productos pasteurizados.

    Bondades de los productos caprinos

    En mayo pasado, el experto en ganadería ecológica, Alvaro Castro, publicó un estudio sobre la leche de cabra y sus efectos en la salud humana. Algunas conclusiones fueron:

    Es buena fuente de riboflavina, una vitamina del complejo B importante para producción energética del cuerpo.

    Contiene los minerales calcio y el antioxidante selenio, importantes para mujeres lactantes y niños.

    La leche incrementa la absorción y utilización de hierro y cobre. Los niños que la consumen tienen mayor peso y estatura. Un litro proporciona por día toda la proteína que requiere un niño hasta los ocho años y el 60 % hasta los 14 años.

    Para niños de uno y dos años es recomendada para malas digestiones, inapetencia, cólicos y vómitos agravados por la leche de vaca.

    Contrarresta efectos de la úlcera estomacal que causa dolor epigástrico en la boca del estómago, ardor y sensación de hambre.

    Un negocio rentable y en crecimiento

    Algunos datos de interés sobre el mercado caprino en Costa Rica:

    La población de cabras adultas pasó de 600 en 1975 a 12.000 en 1991. Hoy se calcula que existen entre 20.000 y 30.000.

    Se estima que hay unos 2.000 productores.

    Las primeras cabras en Costa Rica con pedigrí originales fueron donadas por una organización bautista de Estados Unidos a finales de los años 70.

    La producción nacional pasó de 90.000 kilogramos de leche en 1975 a 11 millones en el 2003.

    Una empresa con 30 cabras genera un ingreso económico neto por mes de ¢400.000 dedicando tres horas al día (para el 2003).

    Para el 2004 la demanda potencial de leche y quesos finales se calculó en 14 millones de kilogramos de leche.

    Fuente: Ministerio de Ganadería y Agricultura


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