| Archivo | Indicadores | Lun 25 jul, 2005 - Dom 31 jul, 2005 | Escríbanos |
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Los kimonos de Madama Butterfly Rodolfo González Ulloa El próximo viernes inicia la temporada de la ópera de Puccini en el Teatro Nacional Son kimonos de seda fabricados y pintados completamente a mano. Si se compraran nuevos su precio no bajaría de US$5.000 cada uno, pero Christine Komatsu, directora de la Compañía Lírica Nacional, los consiguió en tiendas de ropa de segunda mano en Japón, a precios más accesibles (véase recuadro: "Al estilo oriental"). "No pagué más de U$350 por cada uno y todos son de gran belleza y calidad", señaló Komtasu, quien prestará el vestuario a la Compañía Lírica Nacional para el montaje de Madama Butterfly. Esta ópera, de 101 años y escrita por el italiano Giacomo Puccini, se presentará en el Teatro Nacional a partir del próximo 29 de julio (véase recuadro: "Arte japonés en San José"). Resurge el kimono Desde el 2002, los kimonos de seda de segunda mano y los fabricados con algodón y lana tienen mayor demanda en el mercado japonés, lo cual ha ampliado la oferta y el rango de precios. Un artículo sobre el tema, escrito por Sakagami Yasuko, en la revista Nipponia número 29 (junio del 2004), explica que la demanda por esta prenda ha crecido un 40% en los últimos cinco años, especialmente entre las mujeres de 20 a 30 años. "Algunas de estas mujeres dicen estar cansadas de la ropa occidental, y ven en el kimono una forma de marcar moda. Estas prendas ya pueden conseguirse por el mismo precio que un traje occidental, y por eso algunas optan por las prendas orientales, mucho más ricas en diseños y accesorios", resume el artículo. Yasuko añade que el boom del kimono se debe principalmente a una revista llamada Kimono Hime, que desde el 2002 comenzó a presentarlo como la última moda. La cuarta edición de la revista vendió 300.000 ejemplares y las modelos que aparecen en sus páginas se están convirtiendo en estrellas de la moda. Tendencia revertida Según el libro Todo sobre Japón, publicado por Kodansha International, el kimono dejó de usarse de manera masiva tras la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, la ropa estilo occidental había llegado a Japón varias décadas antes, durante el periodo Meiji (1886-1912). En este periodo el país salió de su largo aislamiento y comenzó a abrirse a las influencias culturales americanas y europeas. "Actualmente la mayoría de las mujeres solo visten el kimono para ocasiones especiales, como una boda, un cumpleaños y ocasionalmente para ir al teatro", dice el libro. Pero el gusto por las tradiciones despierta en las nuevas generaciones. En Kyoto, antigua capital de Japón, las adolescentes pagan US$60 por un curso básico de una mañana que las convierte en geishas por un día. Es lo más que están dispuestas a dar por una formación centenaria que ha venido a menos y que toma siete arduos años de entrenamiento: ser una verdadera geisha, es decir, mujeres capacitadas para dar placer intelectual y artístico a los hombres. Actualmente en Japón solo hay 200 geishas y maiko (aprendices). Cio Cio San Precisamente Madama Butterfly narra la historia de una geisha, Cio Cio San, durante el periodo Meiji. Ella se enamora de Pinkerton, oficial de la marina de Estados Unidos. Se casan y tienen un hijo, pero el estadounidense la abandona y no regresará sino para reclamar a su hijo, años después. Cuando Cio Cio San pierde sus dos amores decide suicidarse. La historia está basada en un hecho real, que sirvió de base para una novela y posteriormente para el teatro, pero la ópera la inmortalizó.
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