| Archivo | Indicadores | Lun 13 jun, 2005 - Dom 19 jun, 2005 | Escríbanos |
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Comercio | Objeciones al Cafta superan alcances del texto Dulces y garrotes para lograr tratado Juan Pablo Ferrari Compromisos de Bush son de papel La oferta de George Bush para conseguir votos incluye promesas concretas en materia de textiles que esperan consolidar, al menos a corto plazo, el negocio de los industriales estadounidenses. Cass Johnson, vocero de la Organización Nacional del Consejo Textil, relató que los compromisos asumidos por la administración suponen un ajuste del texto del acuerdo.
En primer lugar, el Departamento de Comercio, con Rob Portamn a la cabeza, logró una carta de compromiso del Gobierno de Nicaragua, la cual señala que el contingente de importación de materias primas de terceros países -al que tiene acceso esa nación centroamericana para la confección de sus textiles- respetará a las empresas instaladas en el territorio, mayoritariamente de capital estadounidense. Nicaragua es el único país que obtuvo la flexibilidad de comprar fuera de la región; sin embargo, de palabra aceptó que privilegiará la adquisición de insumos provenientes de los países signatarios del Cafta. También existe un compromiso para cambiar la norma de origen del material con el que se confeccionan los bolsillos de un prenda de tal forma que la tela también provenga de la región. Ese tema quedó sin definición exacta para la norma de origen, y fue la senadora demócrata por el estado de Carolina del Norte, Elizabeth Dole, quien pidió se ajustara. Portman le dirigió una carta aceptando su propuesta y ella cambió públicamente su voto en favor del tratado. Pero la estrategia de convencimiento no acaba ahí. La discusión de un proyecto de ley de carreteras y desarrollo de infraestructura vial genera expectativa. Esto, dicen algunos expertos, podría servirle a la Casa Blanca para ofrecer caminos a aquellos congresistas que en sus estados necesitan de esas obras, claro, todo a cambio de un voto para el Cafta. Timi Gerson, directora de Public Citizen, añadió que la oferta para dotar al servicio de aduanas con 75 nuevos oficiales dedicados a mejorar el control de la triangulación en las importaciones de productos provenientes de China sería otra de las promesas. "Incluso han hablado de fijar tarifas arancelarias para contener el fenómeno de China. Un tema no directamente relacionado con el Cafta, pero que revela el nivel de ansiedad en el que está el Gobierno", concluyó Gerson. Los inamovibles Del lado republicano, los 40 representantes azucareros parecen no tener una oferta que evaluar o una promesa que hacer cumplir. Algunos piensan que el excongresista y actual representante comercial, Rob Portman, habría ofrecido poner fin al tema de incluir el azúcar en futuros tratados. Pero su antecesor y hoy día vicesecretario de Estado, Robert Zoellick, en un discurso en el Heritage Foundation, dijo: "Debemos decidir si sacrificamos los intereses estratégicos de Estados Unidos por una cucharada de azúcar". Una clara advertencia al sector, aunque también un evidente distanciamiento entre las posiciones de dos piezas claves de la administración Bush. Portamn fue senador y conoce del proceso negociador en el Congreso, y la forma de obtener votos. Zoellick negoció el tratado y parece que las críticas que desató en Centroamérica por sus dureza en las posiciones, también fueron parte del reclamo de los demócratas que se quejaron de marginación. Por su parte, un grupo grande de demócratas tienen el respaldo de los sindicatos y difícilmente hipotecarán ese apoyo para aprobar el acuerdo. "La inconsistencia que tiene el tratado en materia laboral justifica una revisión, y por ello los reparos", afirmó el asistente del director del AFL-CIO, Stanley Gacek. El bloque demócrata que se mueve de la mano de los sindicatos cuestiona la legislación laboral centroamericana y dice que además no se respeta. "Existen numerosos agujeros. Por ejemplo, en El Salvador y Nicaragua no existe el derecho a la reintegración ante despidos por motivos sindicales, y en otros países el tema de la negociación colectiva es una nebulosa", precisó Gacek. La administración carece de armas para lidiar con el peso sindical de más de 13.000 asociados que avala la continuidad de demócratas en sus curules. Las insinuaciones de Charles Rangel, de que podrían estar diseñándose acuerdos paralelos en materia laboral con la venia de su antiguo compañero en el Capitolio y representante comercial, Rob Portman, fue rechazada por la líder de la minoría demócrata Nancy Pelosi. Los reparos demócratas parecen aludir el balance que se hace del modelo implementado con los tratados y su efecto en la reducción de empleos. Esto demuestra que, en palabras de Stephanie Weinberg, de Oxfam, el debate sobre el tratado supera con creces los alcances del texto.
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