| Archivo | Indicadores | Lun 13 jun, 2005 - Dom 19 jun, 2005 | Escríbanos |
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Al soplar con más violencia los vientos electorales, los destrozos fiscales se intensifican. Como la Asamblea Legislativa no ha aprobado el proyecto de reforma fiscal después de casi cuatro años de discutirlo, tratar de aprobarlo en el último año de este Gobierno, significa que el precio a pagar va a ser lo que ya estamos presenciando: los populistas hacen festín de exoneraciones en los impuestos al valor agregado y en el de renta, los grupos de interés y con influencia tratan de perpetuar discriminaciones odiosas o de evitar que se les impongan otras arbitrariedades. La mayoría de la población presencia el espectáculo desde la gradería, probablemente sin tener claro qué es lo que puede aprobarse y cuáles serían sus consecuencias. El debate se ha centrado en aseverar que el complicado proyecto es para gravar más a los ricos y así paliar los supuestos efectos negativos de otras reformas, entre ellas las del tratado comercial con Estados Unidos, sin que se haya presentado evidencia sería lo uno o lo otro. Hace 20 años murió quien en vida donó gran parte de sus bienes a una fundación creada para becar a estudiantes que merecen estímulo y recursos para progresar, contribuir con sus familias y el cantón de Desamparados. |
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