| Archivo | Indicadores | Lun 13 jun, 2005 - Dom 19 jun, 2005 | Escríbanos |
|
|
File Personal: Carisma y conectividad Marjorie Ross Colaboradora
Por mucho tiempo se ha dicho que son los líderes carismáticos los que hacen la diferencia entre organizaciones exitosas y grupos mediocres. Detectables a primera vista, como ocurre a veces con el amor, los componentes del carisma son una mezcla de habilidad comunicativa, expresividad, elocuencia, visión, autocontrol y una buena dosis de confianza en sí mismos. En suma, magnetismo personal. No obstante, aunque la facilidad de palabra es un elemento importante, dista mucho de ser suficiente. Entre ser hablantín y ser líder hay un trecho amplio. Se necesita claridad y colorido en el manejo verbal, para que lo que se diga tenga verdadero impacto. Quienes defienden la importancia del carisma señalan que en las empresas un gerente carismático mantiene la estructura bien cohesionada y hace que los empleados se sientan parte fundamental del engranaje, bailando al son que él toque. Su dirección produce un sincronismo efectivo, lo que se considera parte esencial del carisma. Son como directores de orquesta que logran que cada persona toque su instrumento de acuerdo a la partitura que ellos crean, y que el sonido final sea armónico. Y productivo. Lo interesante, nos dicen, es que, aunque logran imponer su autoridad, su encanto hace que los otros se conviertan en sus seguidores convencidos y no resientan esa imposición. Pero el carisma no es un recurso mágico, que conduce directamente al éxito gerencial. El especialista Andrew J. DuBrin llama la atención sobre el hecho de que el magnetismo personal no sustituye ni el talento, ni la habilidad profesional, ni los buenos hábitos de trabajo. Tampoco la imaginación creativa, aunque sea una suma de cualidades que potencian todas ellas. Para él, es útil construir gerentes carismáticos, desarrollando las habilidades y cualidades que proyectan una personalidad magnética. Ante esto, hay otros que gritan "¡cuidado!", y manifiestan que los escándalos ocurridos en tiempos recientes en enormes corporaciones norteamericanas, han mostrado a líderes carismáticos que se enriquecieron mientras sus empresas se arruinaban. Y que las "superestrellas", en el campo corporativo, ofrecen muchas veces pobre desempeño y resultados débiles a largo plazo. Por eso, propugnan por líderes con lo que llaman "conectividad". El equilibrio es la respuesta. Líderes con carisma, pero que no busquen siempre el brillo de las luces; que tengan una gran habilidad para conectarse con amplios grupos; que estén en verdad comprometidos con la empresa, que se cultiven en la cultura corporativa y desarrollen relaciones a largo plazo con los empleados. |
Servicios De nuestros anunciantes
Alianza Hoteles Hampton Inn y restaurantes, para su comodidad |
|
|
| ¿Quiénes Somos? | Condiciones de Uso | Privacidad | Anúnciese en la versión impresa de El Financiero y Capital Financiero |
|
© 2005 El Financiero y Capital Financiero. El contenido de El Financiero y de Capital Financiero no puede ser reproducido, transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito de El Financiero o de Capital Financiero. |