| Archivo | Indicadores | Lun 13 jun, 2005 - Dom 19 jun, 2005 | Escríbanos |
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Costa Rica debe apostarle al turismo ecológico Mauricio Soto Rodríguez Estudiante universitario A nadie había escuchado ser tan vehemente en su posición: "Hay dos clases de turismo, decía el ministro del sector, Rodrigo Castro, que son mutuamente excluyentes..." Este funcionario tenía y sigue teniendo razón. No puede fingir ser un país ecologista cuando se promueve el turismo masivo, o viceversa. Los turistas ecológicos pagan un sobreprecio por la satisfacción de encontrarse en un país que protege el medio y, sin embargo, algunos en Costa Rica no quieren este enfoque. La clase dirigente en Costa Rica parece querer prescindir de las tantas ventajas comparativas que la naturaleza nos regaló, para, por el contrario, abrirse a las transnacionales que han infestado nuestra Zona Marítima Terrestre con gigantescos hoteles, campos de golf y hasta museos. Los que han estado alguna vez dentro de estas miniciudades no habrán tardado en darse cuenta de que da lo mismo si están situadas en Costa Rica o en Indonesia, ya que la sensación es casi equivalente: pasar el día entre comilonas matizadas con shows de variedades y concursos varios. ¿Por qué queremos este turismo para nuestro país? Un turismo contaminador a gran escala, adverso a la naturaleza. ¿Para qué queremos destinar agua que escasea en la zona norte para irrigar extensos campos de golf? Además, el turismo masivo es una actividad gravada con sumas casi risibles y con una distribución de los ingresos claramente regresiva. El Edén En la otra esquina tenemos, paradójicamente, el Edén: turismo ecológico. Este es un negocio óptimo para el país desde tres puntos de vista: Primero. Se está valorando muy bien en los diferentes mercados internacionales, debido a que las personas que lo disfrutan generalmente están dispuestas a pagar más que los turistas convencionales. Segundo. La otra ventaja está en su nombre: ecológico. Esto incentivaría enormemente las políticas de conservación del ambiente y se crearía un círculo virtuoso en donde nos convendría preservar lo que nos reporta ingresos. Tercero. Por sus características intrínsecas, el turismo ecológico es mucho más progresivo, proveyendo una mejor distribución de los ingresos que el turismo convencional. Esto debido a que se seleccionan comunidades pobres que se encuentran alejadas de las grandes ciudades y en contacto directo con la naturaleza. Un dólar que gasta un turista ecológico es un dólar que se queda en el país. Por ejemplo, al pagar el hospedaje y la alimentación brindada por una familia de Pejibaye -que solo utiliza insumos locales- el turista dejaría la totalidad de su desembolso en la comunidad. En síntesis, el turismo es beneficioso y necesario para nuestro país, no obstante, hay que saber distinguir cuál es cuál. |
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