| Archivo | Indicadores | Lun 28 feb, 2005 - Dom 6 mar, 2005 | Escríbanos |
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Columna tributaria: Competitividad a la deriva Rafael Sayagués Ernst & Young En Costa Rica, donde la capacidad de inversión interna es limitada, la inversión extranjera directa (IED) es vital para el desarrollo. Ha sido un componente clave de generación de empleo y de nuestra economía. Los modelos de autosuficiencia y aislamiento son irreales dentro de nuestro mundo de apertura y comercio global sin fronteras. Competimos por parte de la cuota de inversión de los exportadores de capital. Nuestro paquete contaba con características atractivas por encima de jurisdicciones más desarrolladas: estabilidad política, mano de obra de alta calidad, servicios de punta, infraestructura y una serie de incentivos fiscales. Pero hoy mucho de lo anterior es cosa del pasado. Los servicios e infraestructura son deficientes, no hablamos tan buen inglés como decimos y el costo de mano de obra y operación son poco competitivos. Los vecinos de la región que antes ni se consideraban amenazas por la inversión extranjera son ahora clara competencia. Si a eso le sumamos nuestra inseguridad jurídica en materia tributaria, no queda un buen producto para mercadear. Hemos ido eliminando todos los incentivos que existían y que fueron motores para el desarrollo de muchas industrias. Mientras desperdiciamos más de dos años discutiendo una reforma fiscal irreal, basada en supuestos principios que no se ha demostrado van a resultar en la recaudación que se necesita para recuperar los niveles de desarrollo que nuestra población necesita, los demás países del mundo están buscando cómo mejorar la oferta con beneficios y sistemas fiscales que promuevan la IED. De lo poco rescatable que tenía la reforma propuesta era que el impuesto de renta llegara a bajar a menos del 20%, poniéndonos al nivel de países de Europa y Asia con los que competimos. Pero a pesar de los ejemplos de los beneficios en recaudación que una tarifa baja representa, ni eso logró sobrevivir a los argumentos políticos. Sabemos que para finales del 2009 vamos a tener que eliminar todo lo que sean subsidios a la exportación, según las normas de la OMC, y a la fecha no hay un plan claro de cómo vamos a compensar por ejemplo, la eliminación de la exención de renta y dividendos que hoy ofrecemos bajo la zona franca. Ahora más que nunca, el tener un sistema fiscal claro, simple y competitivo va a ser vital para definir el futuro de la IED y nuestra competitividad, pero pareciera que nuestro rumbo va hacia completamente lo contrario. |
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