| Archivo | Indicadores | Lun 16 may, 2005 - Dom 22 may, 2005 | Escríbanos |
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Bolsa | 38 firmas se han retirado desde 1998 Mercado accionario ahuyenta a empresas Wilberth Quesada Céspedes Oportunidad de despegue con fondos de pensión "Después de siete años de Ley (la Reguladora del Mercado de Valores) (...) hemos presenciado multitud de regulaciones (...) pero muy pocos incentivos para que más emisores locales no financieros de deuda y capital participen en el mercado bursátil. "Por el contrario, han crecido las limitaciones impuestas a los emisores con efecto directo sobre los costos de administración de las emisiones, poniéndolos en desventaja con el mercado de recursos bancarios".
Así justificó Urbanizadora La Laguna su salida del mercado de valores en la nota que dirigió a la Superintendencia General de Valores (solicitando su desinscripción, el pasado 15 de abril. Esa es la última empresa que se ha desinscrito. Desde 1998 a la fecha un total de 38 empresas se han alejado del mercado de valores; 24 permanecen (véase recuadro: "el recuento de los daños"). Las razones para que el mercado de emisores privados, tanto de deuda como de acciones, no despegue se cuentan a granel. Sobresalen la escaza profundidad de mercado y poca liquidez de los títulos, así como los altos costos de emisión y permanencia; regulación excesiva y facilidad de financiamiento bancario. Y es que el avance de ese mercado ha sido ínfimo. Según registros de la Central de Valores, el saldo mensual a diciembre del 2004 -sumados deuda y acciones- era de US$8.623 millones, de los que el 70% correspondía a emisiones de Hacienda y el Banco Central. Tres años atrás representó el 76%. En el caso de los títulos de renta variable (acciones) la situación es peor, pues al 2004 fue de US$1.625 millones, es decir, un 12,4% de las emisiones de deuda. En el 2001 fue de US$655,6 millones (6,7%). El mercado de valores negoció en el 2004 alrededor de US$28.805 millones en mercado secundario (25% más que en el 2001). El sector privado representó el 5% del total. Más voluntades que hechos concretos surgen como respuestas. Sin embargo, el presidente de la Cámara Costarricense de Emisores de Títulos Valores, Mario Gómez, ve una oportunidad en los fondos de pensión, en la medida en que enfoquen sus inversiones en el sector privado (véase recuadro: "Inversión en jaula de oro"). Camino empedrado Representantes de emisores e intermediarios bursátiles coinciden en citar como las principales barreras que impiden el desarrollo del mercado de capitales en el país, la estructura (cerrada) familiar de las empresas, el engorroso procedimiento de inscripción de los emisores y su costos. Además, el sesgo tributario que existe a favor de la deuda y en contra de las acciones, debido a que los intereses constituyen un gasto deducible de la renta, no así los dividendos (por no ser un gasto). A eso se suma la falta de estabilidad económica que facilite las inversiones a largo plazo; elemento que ha contribuido a que financiarse con deuda bancaria sea más atractivo que recurrir a bolsa (por el rendimiento que deben reconocer). El superintendente Danilo Montero, confirmó la necesidad inmediata de estimular la deuda privada. Agregó que estudian la regulación pertinente y advirtió que no descartan tomar acciones para acercar a bolsa empresas más pequeñas. En tanto, el presidente de la Cámara de Puestos de Bolsa, Carlos Meléndez, citó como temas más relevantes la revisión de la regulación y sus costos.
Inversión en jaula de oro
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