| Archivo | Indicadores | Lun 16 may, 2005 - Dom 22 may, 2005 | Escríbanos |
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Caminar por San José centro, de día o de noche Walter Guzmán Granados Auditor Caminar por las aceras o las calles del centro de San José es toda una aventura. No es fácil adentrarse en la capital o transitar por sus alrededores; pero muchas veces nos vemos en la imperativa necesidad de hacerlo. Hay quienes tienen que vivirlo todos los días, pues es la única manera de llegar a su trabajo; otros, para visitar alguna institución gubernamental o bien para ir de compras. Los menos para disfrutar de un paseo. El caminar unas cuantas cuadras del centro de San José nos permite deleitarnos con la belleza de las ticas o alabar el trabajo que a muchos comerciantes les demanda la decoración de las vitrinas de sus tiendas. Claro, para poder ver lo anterior es necesario poseer al menos 10 ojos, pues debe caminarse con ojo a la billetera, ojo a las cadenas, ojo a los aretes, ojo con los chapulines, ojo con los carros, ojo con los chinameros, su casetilla y su mercadería, ojo con los que venden en el piso, ojo con las vallas publicitarias y por supuesto, ojo al Cristo. Cuando uno ingresa al corazón de San José no sabe por dónde caminar. Por las aceras es imposible y por las calles también. Las aceras están llenas de vendedores, a los cuales no critico pues cada cual busca la mejor manera de llevar el sustento a sus casas. Algunos de ellos tienen su mercadería en el suelo. Cajones y vallas Los más afortunados poseen o alquilan un chinamo; estos, creo que sí cuentan con licencia. Me pregunto: ¿cuál es el alcance de esa licencia? ¿Esa patente es solo por el uso del chinamo? ¿Esa llicencia da derechos de piso? Y es que para nadie es un secreto que esos vendedores tienen a su disposición, además de su puesto, varios metros a su alrededor, en los cuales mantienen gran cantidad de cajones con mercadería, con la que hay que lidiar pues tremendo lío se echaría uno si patea las frutas o verduras que hay en dichos cajones. Si se logra sortear a los vendedores, hay que cuidarse de las vallas publicitarias, las que están en medio de la acera; precisamente por donde transitan más personas, están las paradas de autobuses y es más peligroso caminar. Ahí están bien sembradas, estorbando y sirviendo de protección para los asaltantes, estos también abundan en San José. Para evitar esos malabares, muchos caminan por las calles, con el peligro que implica por la cantidad de vehículos que transitan y por la irresponsabilidad de algunos conductores. Caminar por el centro de San José es una aventura llena de enseñanzas. Se aprende autodefensa contra pillos y choferes malcriados, se practica el salto largo y alto al brincarse la mercadería y a los vendedores y se aprende a capear vehículos, chinamos y vallas publicitarias al estilo de una de las mejores corridas a la tica. |
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