Costa Rica
Panamá
Archivo Indicadores Lun 14 nov, 2005 - Dom 20 nov, 2005 Escríbanos

El Financiero: Tribuna Pública

Lo más reciente
Actualidad
Editorial
Opinión
Informe Especial
Entrevista
Negocios
Finanzas
Tecnología
Economía
Capital Regional
Para el usuario
Legales
Gerencia
Estilos de vida

Suplemento: Bienes Raíces

Descargue la información sobre Mercado Bursátil

CapacitesEF.com

Lunes Financiero en Telenoticias


ECONOMÍA

Imprimir || Enviar por E-mail

En esta sección:

Electoral | Se fortalece tendencia al quiebre del voto

Próximo presidente sin mayoría en la Asamblea


Mario Bermúdez Vives

De 1986 al 2002, brecha entre voto presidencial y diputadil pasó de 9,8% a 17,4%

Las urnas se fragmentan cada vez más en Costa Rica: la tendencia a quebrar el voto crece en forma sostenida en las últimas elecciones.

De mantenerse la tendencia, el próximo mandatario no tiene posibilidad de aspirar a una fracción mayoritaria en la próxima Asamblea Legislativa.

Fotos/Infos:

  • Brecha en aumento.
  • Y las evidencias están sobre la mesa: una encuesta del Instituto de Estudios en Población (Idespo) de la Universidad Nacional reveló que el porcentaje de quienes dicen quebrar el voto subió de 28% en 1997 a 42% en el 2005 (véase gráfico: "Quiebra...).

    Esto sugiere que la brecha entre los votos para la Presidencia y la Asamblea mantendrá o aumentará el ritmo que lleva desde 1986.

    En ese año, el déficit de votos para los principales partidos políticos en su papeleta legislativa, con respecto a la presidencial, alcanzó los 116.000, y en cada cita electoral aumentó: 154.000 en 1990, 196.000 en 1994, 215.000 en 1998 y 266.000 en el 2002.

    Esto quiere decir que el quiebre de votos pasó de representar un 9,8% del padrón en 1986, a un 17,4% en el 2002. Con esa brecha, es imposible para un partido lograr mayoría en la Asamblea.

    Misión: 29 curules

    La última vez que un mandatario logró una bancada con 29 diputados fue en 1990, cuando el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) de Rafael Angel Calderón cosechó votos por un 41% del padrón nacional en la elección presidencial, y un 36% en la legislativa.

    En 1994 José María Figueres, con un 39% en la elección presidencial solo pudo lograr un 35% para el PLN en la elección legislativa, y ello se tradujo en 28 diputados y menos maniobrabilidad en Cuesta de Moras, al requerir un voto para la mayoría simple.

    Miguel Angel Rodríguez tuvo más dificultades, ya que recibió un respaldo de 31,8% para la Presidencia y 27,8% para la Asamblea. Con ello el PUSC alcanzó solo 27 legisladores.

    En el 2002, el PUSC de Abel Pacheco logró un 26% del padrón en la papeleta presidencial y un 20% en la legislativa. Sus 19 curules le obligaron a intensificar la negociación en la Asamblea.

    En la actualidad, el candidato que más apoyo registra, el expresidente Óscar Arias del Partido Liberación Nacional (PLN), apenas llega al 20% del padrón en las encuestas. Y desde 1986, siempre se registra una votación menor en la papeleta legislativa que en la presidencial.

    Las cifras del abstencionismo (entre 40% y 50%) dificultan un pronóstico certero: ello puede provocar reducciones en los coeficientes para obtener diputaciones y permitir que los partidos mayoritarios alcancen más curules con menos caudal electoral.

    Pero también le abre las puertas a agrupaciones emergentes, que antes tenían que alcanzar niveles de votación más altos para poder entrar a jugar en el cociente y subcociente.

    Quiebra al alza

    Hay otro dato que debe inquietar a los que ganen Zapote: cada vez es más difícil renetener el caudal de votos logrado por el triunfador en la elección.

    En 1982, Luis Alberto Monge, del PLN, logró retener el 92% de los votos presidenciales en la papeleta legislativa: solo perdió 40.000 votos.

    Eso empezó a cambiar en 1986, cuando Óscar Arias solo pudo retener el 90% de sus votos presidenciales en la papeleta legislativa, lo que se tradujo en 60.000 votos menos para la fracción del PLN.

    De 1986 al 2002, la brecha se ensanchó: los vencedores en las elecciones pasaron de perder esos 60.000 votos a 137.000. Eso implicó que Abel Pacheco solo logró retener el 76% del apoyo recibido para Zapote (véase gráfico: "Brecha..."). Sin embargo, no se trata de una tradición reservada a los partidos que triunfan en febrero.

    También el apoyo a los partidos que lograron el segundo lugar se deterioró: en 1986, el PUSC solo recuperó el 89% de su voto presidencial en la Asamblea, mientras el PLN en 1990 solo rescató el 87%. En 1994, el PUSC mantuvo el 83%, y en 1998 el PLN conservó un 78%, aunque en el 2002 logró mantener un 86%.

    Además, en el 2002 el Partido Acción Ciudadana (PAC) debutó al recibir un quiebre de votos: solo lograron un 83% de los votos que recibió Ottón Solís en la papeleta legislativa.

    Con ello el quiebre de votos dio otro paso: demostró que no era exclusivo de partidos con tradición en las urnas.

    Nuevo electorado

    La encuesta del Idespo brinda claves para entender este crecimiento del quiebre de votos.

    El primero es la devaluación de la tradición electoral. Quienes acostumbran votar por un solo partido pasaron de 72% en 1997 a 58% en el 2005.

    Entre quienes mantienen monolítico su voto, el 65% cita la tradición, y solo un 16,7% alega que se debe procurar una mayoría al Presidente para permitirle gobernar.

    Quienes dividen su voto tienen varios criterios: un 44% indicó que tomaba en cuenta las condiciones de cada candidato, un 37% alegó que existen más opciones partidarias, y un 10% lo justifica para evitar la centralización del poder.

    Este avance de la visión crítica coincide con el avance del abstencionismo, que saló la barrera del 20% en 1998, y amenaza en el 2006 con romper los límites del 30%. El escepticismo dificulta el "tres en raya", el voto en línea.

    A esto hay que sumar que los partidos no tradicionales dejaron de ser "voto perdido": hasta 1990, apenas eran un 1% del padrón en la elección presidencial y un 10% en la legislativa. Pero crecieron y en el 2002 fueron un 20% en la elección presidencial y un 29% en la legislativa.

    Los datos sugieren que para diluir ese quiebre de votos, los partidos deben encontrar una fórmula que aún no aparece. Les quedan dos meses...


    Servicios

    En formato PDA

    Foro empresarial: Profundizando la estrategia comercial de Costa Rica

    Informe Especial: Los dueños de las costas

    De nuestros anunciantes

    Todo Nuevo Pathfinder 2006: Emociones en grande

    María Teresa Bistué: "La educación ejecutiva enfrenta hoy un mercado cada vez más exigente y diverso"


    ¿Quiénes Somos? Condiciones de Uso Privacidad Anúnciese en la versión impresa de El Financiero y Capital Financiero
    © 2005 El Financiero y Capital Financiero. El contenido de El Financiero y de Capital Financiero no puede
    ser reproducido, transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la
    autorización previa y por escrito de El Financiero o de Capital Financiero.