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Renato Alvarado, presidente de la Cámara de Porcicultores.
Será posible solo si el Gobierno nos permite ser competitivos
El tratado podría beneficiarnos solo si el Gobierno emprende las reformas que lo hagan competitivo, de lo contrario podría desaparecer.
Para los porcicultores es urgente homologar los estándares sanitarios con Estados Unidos porque pese a que Costa Rica está libre de la fiebre porcina clásica, aún no tiene la certificación para exportar.
Además se debe garantizar que la carne de cerdo que se importe de Estados Unidos sea similar en calidad a la que se consume internamente.
También hay que hacer la revisión de las plantas procesadoras en el país y exigir el cumplimiento de las regulaciones de etiquetado y de calidad, así como facilitar la exportación a terceros países desde Costa Rica.
El sector presentó una agenda de competitividad a los ministerios de Agricultura, Economía y Comercio Exterior; sin embargo, aún no hay respuestas concretas.
Gilberto Barrantes, coordinador del Consejo Económico.
Se necesitan cambios administrativos más que recursos
La agenda de competitividad de los porcicultores está incorporada a la del sector agropecuario en general y, por ende, recibirá toda la atención del Gobierno para darles una respuesta antes que acabe este año.
Lo que los productores de cerdo piden es en un 95% posible y significan algunos cambios administrativos que una efectiva coordinación institucional puede facilitar.
El Ejecutivo no está diluyendo la responsabilidad de enfrentar esas exigencias, por ello existe una mesa de trabajo exclusiva para abordar el tema porcicultor en el Cafta que se reune cada semana.
Por ahora se trata solo de cambios administrativos y reglamentarios sin que haya sido necesario plantear una reforma legislativa.
Tampoco es necesario presupuestar nuevos recursos financieros porque con la capacidad institucional instalada se pueden acoger y satisfacer las demandas del sector.
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