Costa Rica
Panamá
Archivo Indicadores Lun 10 oct, 2005 - Dom 16 oct, 2005 Escríbanos

El Financiero: Tribuna Pública

Lo más reciente
Actualidad
Editorial
Opinión
Informe Especial
Entrevista
Negocios
Finanzas
Tecnología
Economía
Capital Regional
Para el usuario
Legales
Gerencia
Estilos de vida

Costa Rica frente al reto global

Descargue la información sobre Mercado Bursátil

CapacitesEF.com

Lunes Financiero en Telenoticias


EDITORIAL

Imprimir || Enviar por E-mail

En esta sección:

Sin rodeos: No basta decir ¡qué barbaridad!


Kattia Bermúdez Mora
Editora

Los fanáticos de Quino recordarán una historieta donde aparece Mafalda comentándole a Susanita uno de los tantos problemas del mundo que le preocupaban. Susanita solo exclamó: "¡Qué barbaridad! Ahora sí, sigamos jugando...".

Al ver las imágenes que nos brindaron distintos medios de comunicación de México, Guatemala, El Salvador y Costa Rica sobre los desastres provocados por la fuerza del agua contra muchas poblaciones, dije varias veces: ¡qué barbaridad!

De inmediato reconocí estaba haciendo igual que Susanita: ver, lamentar y luego seguir como si nada.

Aunque en algunos países han surgido campañas de donación, creo que son insuficientes para la magnitud de los daños y por eso necesitamos algo más fuerte y permanente.

Las federaciones empresariales de Centroamérica deberían promover entre sus afiliados de toda la región campañas junto con asociaciones de empleados para aportar dinero y ayuda en especie a los organismos de atención de la emergencia. Esta misma estrategia deberíamos implementarla aquí como lo hicimos ante las inundaciones de Sixaola.

Las empresas que construyen viviendas prefabricadas deberían donar muchas de ellas para la gente a quien su vivienda se la llevó la corriente. Los fabricantes de artefactos como cocinas de gas, los textileros (tan buenos que son en el Triángulo del Norte), los dueños de las cadenas de supermercados tan fuertes en el istmo, y los empresarios de la industria alimentaria tan exitosa en la región, deberían aportar bienes en especie por pura solidaridad, sin esperar a cambio un subsidio o un incentivo fiscal de los gobiernos.

Es que si no hacemos algo ahora y dejamos que esta emergencia regrese a su cauce por sí sola, los que ya la estaban pasando mal tendrán un futuro peor, sin vivienda, sin comida, sin esperanza. Y esta pobreza, que ya nos ataca y que acrecienta la violencia, será incontrolable.

Los desastres naturales nos están recordando la importancia de ser solidarios. Hoy no basta decir un simple ¡qué barbaridad!


Servicios

En formato PDA

Foro empresarial: Profundizando la estrategia comercial de Costa Rica

Informe Especial: Los dueños de las costas

De nuestros anunciantes

Todo Nuevo Pathfinder 2006: Emociones en grande

María Teresa Bistué: "La educación ejecutiva enfrenta hoy un mercado cada vez más exigente y diverso"


¿Quiénes Somos? Condiciones de Uso Privacidad Anúnciese en la versión impresa de El Financiero y Capital Financiero
© 2005 El Financiero y Capital Financiero. El contenido de El Financiero y de Capital Financiero no puede
ser reproducido, transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la
autorización previa y por escrito de El Financiero o de Capital Financiero.