| Archivo | Indicadores | Lun 24 oct, 2005 - Dom 30 oct, 2005 | Escríbanos |
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Arbitraje financiero equilibra precios Mario Carvajal Para El Financiero Un proceso que contribuye con la eficiencia del sistema El término arbitraje también es típico del lenguaje financiero aunque con otro significado que en el laboral. En el mercado financiero arbitraje es sinónimo de equilibrio, pero no como una decisión o una cifra, sino más bien como un proceso que contribuye a la eficiencia del sistema de precios, generándose a partir de la existencia de diferenciales. Veamos un ejemplo. Una acción se lanza al mercado con su precio de apertura. La compañía realizó esa emisión con el fin de expandir sus operaciones. Alguien con gran conocimiento del mercado sabía que esos planes tenían una gran probabilidad de rendir en el futuro más de lo que conservadoramente había estimado la compañía emisora. Esta persona ha identificado un portillo, un diferencial, y empieza a "pasar" por el portillo. En primer lugar, compra todas las acciones que pueda porque sabe que en pocas horas, tal vez minutos, empezarán a subir cuando otros detecten lo que él ya detectó. Aquí es donde empieza el proceso de arbitraje, que requiere como condición básica de un mercado fuerte, esto es, un mercado donde la información se produce, se transmite y se asimila casi simultáneamente. En el momento que el mercado advierte esa oportunidad, sube la demanda por la acción, lo que presiona el precio al alza. Pero la euforia puede llevar el precio a un nivel tan alto, que ya no se justifique lo que se está pagando de más en función de los ingresos esperados. Entonces, los inversionistas dejan de comprar porque no están dispuestos a pagar el precio que la acción ha alcanzado. Esto obliga a los vendedores a ofrecerla a un menor precio, y al detectar que empieza a bajar, el arbitrador entra de nuevo en escena revendiendo sus acciones, con lo cual realiza en ese momento la ganancia entre el precio bajo al que compró y el alto al que está vendiendo, todo en un mismo día. Si el precio no se moviera, el arbitrador simplemente revende al mismo precio que compró, y no gana pero tampoco pierde. El riesgo es cero. Esta es la premisa básica del arbitraje: una operación que no incrementa el nivel de riesgo. Si este requisito no se cumpliera, ya no sería arbitraje, sería especulación, y la transacción inversa podría realizarse incluso varios días después. Como resultado, al final de la jornada bursátil la acción termina con un precio más alto que aquel con el que abrió, pero más bajo que el máximo al que llegó. Se cerró el portillo. Esto fue lo que sucedió con la acción de Google cuando debutó en Nasdaq el año pasado: abrió a US$85, llegó a un máximo de casi US$140 y cerró en US$100,34 el 19 de agosto del 2004. Paso intermedio Nótese la diferencia entre el arbitraje y la interacción de las fuerzas de la oferta y la demanda, que en primera instancia son las que conducen al equilibrio del mercado, existan o no otras fuerzas. El arbitraje es algo así como un paso intermedio, no necesario quizás pero frecuente en los mercados financieros. En el proceso de equilibrio entre oferta y demanda, el arbitrador juega en ambos lados, primero como demandante y luego como oferente (puede ser a la inversa), quien tiene la capacidad por su gran conocimiento del mercado, de visualizar de antemano ese diferencial que está impidiendo alcanzar el equilibrio, y sabe actuar en el momento preciso. Por eso se aconseja dejar el arbitraje en manos de los expertos. El arbitraje es un factor muy activo en el equilibrio de las cotizaciones de monedas entre los mercados financieros internacionales, y también en el equilibrio de los comodities como el petróleo. Por eso el arbitraje es más frecuente entre plazas (o bolsas de valores) diferentes alrededor del mundo, que en una misma plaza. Ello no exime que en algún momento una diferencia de índole legal entre dos o más participantes del mercado financiero se dirima por arbitraje (conciliación), evitando elevarla a juicio. |
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