| Archivo | Indicadores | Lun 19 sep, 2005 - Dom 25 sep, 2005 | Escríbanos |
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Se abre el telón y un amor choca con pared Rodolfo González Ulloa Una adaptación juvenil que incluye esgrima, danza, teatro y hasta una coreografía dedicada a Yemanyá Shakespeare es grande no por crear historias originales -Romeo y Julieta era una historia harto conocida antes de que él la llevara al teatro- sino por darle una estructura y una riqueza textual que inmortalizó estos relatos, ya de por sí universales. Ese carácter universal de las historias es lo que permite a los directores encontrar temas actuales para épocas y geografías distantes al autor. En el caso de la puesta en escena que Luis Carlos Vásquez va a estrenar de Romeo y Julieta, hay tres temas que se subrayan: el amor, como motor para moverse en la vida; la violencia entre familias y pueblos, un tema desgraciadamente actual que trunca ese amor individual, y las diferencias de género: la protagonista, al igual que muchas mujeres contemporáneas, tienen limitada su vida por las directrices paternas y familiares. Romeo y Julieta está especialmente dirigida para jóvenes. El montaje reúne a 33 actores, bailarines y acróbatas y las escenas tienen un ritmo ágil, con peleas de espadas, música y mucha acción, sin restar protagonismo a los textos de Shakespeare. Dos actos Una de las primeras decisiones de Vásquez fue reducir de cinco a dos actos (1 hora y 50 minutos) la obra original. "La obra fue escrita para el siglo XVI. En esa época, las obras duraban horas, porque la gente comía, gritaba, metía los perros en el teatro, se iban a descansar, luego volvían. El teatro era un centro de reunión, no sólo un sitio para presenciar un espectáculo. Entonces los autores incluían repeticiones en el texto, para ubicar al público que se había ido a descansar, incluían muchos intermedios, en fin. Nosotros tratamos de eliminar esas repeticiones, sin dañar la historia", comentó el director. Actores que han trabajado con Vásquez en otros montajes definen el trabajo del director como un coordinador de imágenes, que deja a los actores, bailarines y acróbatas desarrollar su trabajo específico sin insistir demasiado en la creación de personajes, pero con una visión muy clara del espectáculo como conjunto. Tras bambalinas "Para trabajar un Shakespeare, los ensayos deben iniciar con el papel completamente aprendido", explicó Vásquez. En Romeo y Julieta, el director no quiso resaltar particularmente a unos personajes sobre otros, aunque está seguro de que algunos papeles secundarios, como la nana de Julieta, se va a robar el corazón del público. "La puesta tiene un ritmo muy ágil, para una generación acostumbrada al ritmo audiovisual. Hay danza, sí, pero en función de la puesta en escena, no como unidad de significado individual", explicó. Hay una excepción: en el inicio de la obra presenta una coreografía dedicada a la diosa Yemanyá. "Bueno, se la dedicamos a cambio de que nos consiguiera la producción -dice el director y ríe- pero el espectador va a entender al final la conexión que existe con el resto de la obra", sentencia. ¿Destino? La muerte se impone como un destino fatal en Romeo y Julieta, pero en la puesta en escena de la Compañía Nacional de Teatro, el Teatro Melico Salazar y Producciones La Joya, esa muerte adquiere significados actuales. "El que vende la muerte a Romeo es un personaje que se presenta sobre un mar negro, como el petróleo, en un mundo oscuro, cercano al desperdicio y la basura", señala el director. Tampoco el final escapa del contexto actual de guerras y conflictos. "El texto propone que los padres de familia de los Capuleto y los Montesco se den la mano al final de la obra, pero nosotros no lo dejamos ahí. Hay un gesto inmediato de repulsión, porque así sucede en la realidad: hay un tratado de paz entre judíos y palestinos musulmanes que se rompe al poco tiempo con un solo balazo. Los que se enriquecen con la guerra terminan una y pronto inician otra", señala Vásquez. A pesar de que el comentario revela un final pesimista, la obra está plagada de juventud, lucha y esperanza. Romeo y Julieta se estrenará el 20 de setiembre en el Teatro Popular Melico Salazar, a las 8 p.m. Este será el primero de dos montajes de Shakespeare que se estrenarán este año. El segundo es Othelo, que ya está ensayando con la CNT el director Remberto Chávez. |
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