| Archivo | Indicadores | Lun 27 mar, 2006 - Dom 2 abr, 2006 | Escríbanos |
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La invasión fundamentalista Carlos Cordero Pérez Jimmy Carter analiza el domino conservador actual en Estados Unidos Los historiadores seguramente tienen pánico de la actualidad y por eso escriben e investigan poco sobre ella. Mientras tanto, los periodistas y politólogos se aferran a los datos brutos para rehuir de lo que realmente significan los hechos del presente. De ahí que resulte tan atractiva la mezcla de ensayo y vivencia personal con que el expresidente estadounidense Jimmy Carter escribiera Our endangered values: America's moral crisis (publicado por Simon & Schuster, 2005, 212 páginas). El autor convirtió su libro en un texto revelador sobre la política, la religión y la sociedad actual de los Estados Unidos (EE. UU.) Según The Wall Street Journal, en su suplemento en El Financiero de hace tres semanas, la publicación es ya un bestséller que tiene en el mercado 750.000 ejemplares, es decir, 250.000 unidades más que Christmas in Plains, libro que el exmandatario publicó en el 2001. Las ventas podrían recaudar US$2,5 millones y Carter ya está preparando su siguiente libro, sobre el proceso de paz en el Medio Oriente. Giro político Carter no duda en criticar la tragedia que para su país significa el giro hacia el actual fundamentalismo religioso y político, expresado en la alianza de los líderes de diversas congregaciones cristianas con el ala conservadora del Partido Republicano. Dicha alianza llevó a esa sociedad a dividirse ante una serie de cruciales temas y que permite la agresiva política de la actual administración Bush. "El más importante factor (en la transformación de los valores de EE. UU.) es el incremento de la influencia del fundamentalismo en la religión y el gobierno", dice Carter. "Estos fueron apoderados por grupos neoconservadores que han sido hábiles para implementar su larga y frustrada filosofía en la política interna y externa". El libro de Carter puede adquirirse en los sitios www.amazon.com y www.barnesandnoble.com. En dos A partir de los resultados de las últimas elecciones puede evidenciarse que ese país está claramente dividido "entre rojos y azules", en referencia a los estados rurales del interior y urbanos de las costas, donde ganaron los republicanos y los democrátas, respectivamente. Sin embargo, eso es una expresión ligera de lo que ocurre realmente. "La intensidad de los sentimientos acerca de los temas más controversiales es mucho más importante que la división numérica". Así, por encima de esa evidencia material, y a pesar del resultado favorable que obtuvo Bush en las últimas elecciones, para Carter una minoría -los líderes religiosos y republicanos conservadores- impone sus puntos de vista sobre la mayoría, ayudados por los expertos en lobby de Washington y los líderes legislativos. Para Carter, su nación siempre emprendió gestas patrióticas locales e internacionales por una serie de valores universales, en especial la tolerancia y la libertad de opinión, expresión y estilo de vida. Hacia el fundamentalismo El cambio se produjo desde hace 20 años, según la tesis de Carter, para quien EE. UU. había superado en la década de los setentas la división por la guerra de Vietnam, el debate entre ciencia y religión, la segregación racial, la polémica por la situación de la mujer en la sociedad y la persecución macartista de los disidentes de pensamiento. Sería hacia el final de esa década cuando su país retrocedió hacia el fraccionamiento, acompañado por un prejuicio hacia los pobres, con fuertes implicaciones para la vida de las personas, dado que este nuevo fundamentalismo se basa en "la rigidez, la dominación y la exclusión". ¿Se habrá limitado esa ola a la sociedad estadounidense únicamente? Más allá del fundamentalismo musulmán, es claro que no. La lectura del libro de Carter permite visualizar cómo también nuestras propias sociedades están siguiendo cursos similares y cómo los líderes políticos, religiosos, sindicales y empresariales deberían evitar la trampa maniqueísta de buenos y malos. Al menos Carter -a pesar de obviar hechos relevantes desde el nacimiento y crecimiento de los EE. UU. como la guerra contra México y España en el siglo XIX, por ejemplo- reconoce que, como superpotencia, su país debe basarse en una serie de valores (verdad, justicia, paz, libertad, humildad, derechos humanos y generosidad) expresados en su misma declaración de independencia. |
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