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2006: año para reformas electorales


Mario Bermúdez Vives

Gran deuda: desde 1990, solo cuatro proyectos avanzaron

El 2006 es el año clave para las reformas electorales. Es el momento para darles un voto de apoyo real.

Desde el 2001, navega en la corriente legislativa una reforma al Código Electoral en la que se incluyen varias de las propuestas, pero la falta de voluntad política le impide llegar a puerto seguro.

Además:

  • Recuadro
  • Ello mantiene en vilo cambios como el voto preferente, reformas a la deuda política, la eliminación del subcociente y cambios en los distritos electorales, entre otros.

    "Hay un doble discurso en los actuales partidos mayoritarios, si se le pregunta a los diputados, todos dicen que sí las apoyan, pero no se tramitan. Es el discurso del sí pero no", expresó Sigifredo Aiza, presidente de la comisión legislativa de reformas electorales.

    Las reformas están convocadas y los actuales diputados podrían aprobar cambios, pero es difícil, como reconoce Luis Gerardo Villanueva, de la comisión que estudió el financiamiento electoral. "Estoy desesperado, tratando de que avance. Esta Asamblea no ha dado importancia a la reforma electoral", afirmó.

    En este ambiente, pareciera que el primer año de una nueva asamblea es la principal oportunidad para las reformas.

    Ricardo Sancho, quien presidió la comisión durante tres años, consideró como un error típico postergar el estudio de las opciones. "Nosotros lo hicimos al año de ingresar y eso atrasó todo. La comisión debe formarse inmediatamente y las reformas someterse a discusión el primer año", aseguró el exdiputado.

    No se trata solo de una cuestión de tiempo, sino de intereses: conforme se acercan los nuevos comicios, se complica lograr el avance de cambios. En esto coinciden Aiza, Villanueva y Sancho.

    Y no debe olvidarse que los cambios no van en una sola dirección: en algunas reformas, como la eliminación del subcociente, se debe escoger entre favorecer la representación de las minorías o la gobernabilidad (véase recuadro: "Diccionario de reformas").

    Además de una decisión filosófica, se enfrentan intereses de partidos emergentes y mayoritarios.

    Voto de reflexión

    Desde el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) se lanza un clamor por avances para este año, aunque también se pide mesura.

    El magistrado Luis Antonio Sobrado explicó que se deben realizar cambios para las elecciones de diciembre, pero tampoco se debe correr, pues se deben analizar las enseñanzas de la pasada elección.

    "Estas elecciones mostraron las fortalezas y debilidades del sistema. Ante las evidencias de la realidad hay que pensar en replantear aspectos", dijo.

    Para el magistrado, se debería permitir un espacio para que el TSE revalore el panorama -"ahora es difícil iniciar esa reflexión, estamos en el conteo"- y pensar en que la nueva asamblea tramite los ajustes.

    Sin embargo, también hay un ajuste en la visión desde el TSE. "Lo más realista es pensar en reformas puntuales, retomar algunos temas para diciembre, como la integración de juntas electorales y el financiamiento, y dejar otros para el 2010", afirmó.

    A su vez, esto permitiría zanjar una disputa que dificultó el avance de las reformas: las diferencias entre magistrados y diputados. Los primeros apoyaron siempre la gran reforma, con el Código Electoral; los segundos preferían sacar la legislación para los partidos políticos en una ley. Ahora, tanto magistrados como diputados hablan de un consenso.

    Cambios sin votos

    Esto es básico, ya que en caso de no lograr un acuerdo, las iniciativas podrían seguir el camino de la mayoría de las propuestas desde 1990: el 90% pasó al archivo.

    Esto según los datos del Departamento de Servicios Parlamentarios, con base en los proyectos que fueron votados en la Asamblea.

    Solo cuatro proyectos se convirtieron en leyes, y tres de ellos fueron acciones de emergencia en el 2001, para evitar problemas con las finanzas de la campaña del 2002 con deuda, transporte y bonos.

    Esto a pesar de una marea en Costa Rica que pide revisiones en el sistema electoral.

    Una encuesta del Instituto de Estudios Sociales en Población (Idespo) de la Universidad Nacional, en el 2000, revelaba que la mitad de los costarricenses consideraban que el país vivía una crisis electoral, y un 40% estaban insatisfechos con el sistema electoral.

    Carlos Paniagua, de Unimer, comentó que después de la elección de 1994 se evidenció un descontento con el sistema electoral. "El abstencionismo empezó a crecer, representó otro comportamiento", dijo.

    Pero a pesar de que se presentaron 62 propuestas desde 1990 (una cada tres meses), apenas se dio curso a una ley cada cuatro años. La factura sigue pendiente.

    Urnas exigen ajuste

    Para Sobrado, es evidente que se deben evaluar las propuestas a la luz de la evidencia de las pasadas elecciones.

    "Ahí están las propuestas, pero hay que tomar decisiones importantes. Si se varían los distritos electorales, que son del siglo XIX y dejan zonas sin representación, se podría tener que elegir entre representación o gobernabilidad, como en el caso de la eliminación del subcociente. Son decisiones políticas, que deben tomar los diputados", manifestó.

    Aiza, por su parte, consideró que se debe entrar al tema del financiamiento electoral, y a una regulación permanente de los partidos políticos.

    Pero algunos consideran que la reforma propuesta se queda corta, como Villanueva. Piensa que se debe buscar una reforma para pasar del presidencialismo al parlamentarismo. "No hay propuesta para eso, trabajamos para dejarla a los próximos diputados".

    Precisamente, futuros diputados anuncian que estas reformas deberán ser protagonistas.

    Olivier Pérez, diputado electo del Partido Acción Ciudadana (PAC) designado para estudiar el tema, declaró que apenas se están familiarizando con el tema. "Pero le daremos gran importancia a la deuda política", aseveró.

    Y Evita Arguedas, futura jefa de fracción del Movimiento Libertario, destacó el interés de su bancada por estos temas, como el recorte a la deuda.

    A ellos podría tocarles definir si esta vez las reformas electorales se votan, o si regresan a la urna de la espera.

    Diccionario de reformas

    Abrir las listas

    Se maneja una propuesta para desbloquear la lista de los candidatos a diputados y regidores: cada elector escoge dos de los aspirantes de un partido. Los votos se suman, el TSE reordena la lista que encabezarán los que recibieron más votos, y se asignan las curules según los sufragios recibidos por cada partido.

    Este voto preferente, usado en Perú, permite que la lista la ordene el votante y no el partido. Pero no llega a la lista abierta, como en Honduras, en la cual se pueden repartir varias escogencias entre aspirantes de diferentes partidos.

    Código Electoral espera voluntad

    Desde el 2001, el TSE presentó una propuesta para una reforma integral al Código Electoral, que data de 1952. Contiene la mayoría de las reformas electorales que se barajan, como voto preferente, eliminación del subcociente y regulación de finanzas.

    Una disputa entre diputados y magistrados sobre la inclusión de regulaciones relativas a partidos políticos impidió su avance. El proyecto incluye la posibilidad de que los ciudadanos se organicen en grupos independientes, rompiendo el monopolio de los partidos políticos. Está en la corriente legislativa.

    Distritos electorales esperan revisión

    La distribución de puestos electorales por provincias tiene dos siglos de atraso y afecta la representación de algunos lugares, por eso hay inquietudes para revisarlos.

    Se plantea desde pasar a distritos regionales, a cantonales, e incluir diputados nacionales. El principal problema es que podría requerir un aumento de diputados, medida muy impopular. Además, pasar a distritos podría implicar afectar la representación de fuerzas minoritarias (si se define un par de curules por cada distrito, se propicia bipartidismo). No hay propuesta concreta.

    Eliminar el conteo manual

    Se propone que se considere como definitivo el conteo realizado por las Juntas, y que el TSE revise solo las mesas que son impugnadas por los actores políticos, o aquellas que muestren inconsistencias en la certificación de las juntas.

    Los magistrados insisten en que el conteo manual es una práctica para un país de 500.000 personas, y que en la actualidad no se aplica en casi ningún país.

    Financiamiento bajo la lupa

    Hay mucha tela que cortar en este tema, desde cambios en la contribución estatal a los partidos, a regulaciones y sanciones efectivas en el manejo de contribuciones privadas.

    Incluye la facultad de que el TSE ordene auditorías sobre las finanzas de los partidos políticos, y variaciones significativas en la deuda política, creando condiciones para adelantar una parte, y para que otra porción se destine a todos los partidos, con el único propósito de dar a conocer sus candidatos y sus planes.

    Inscripciones urgen ajuste

    Los problemas que se presentaron en la última campaña llaman la atención sobre la urgencia de realizar ajustes: el magistrado Luis Antonio Sobrado manifestó que se trabaja en un reglamento para evitar los atrasos con apelaciones.

    También hay inquietudes por el requisito de tener que realizar casi 500 asambleas de distrito para poder inscribir un partido político y renovar su dirigencia. Se podría sustituir por un aumento en las adhesiones y promover una mayor participación en las asambleas cantonales.

    Juntas Electorales bajo fuego

    La integración de las juntas fue uno de los principales problemas en la pasada elección, que debe resolverse antes de diciembre. Se planteará la posibilidad de despartidizarlas, quitando a los grupos políticos la obligación de reclutar y presentar a sus miembros.

    Se baraja que el TSE integre estas juntas con funcionarios, a los que se podría pagar una compensación. También se podría recurrir a funcionarios públicos y reconocerles esa labor con vacaciones, o resucitar los auxiliares electorales. Pero se debe evitar la presión de un faltante pocos días antes del proceso.

    Partidos políticos al trasluz

    El TSE pretende reformar la estructura interna de los partidos para fomentar una mayor transparencia y democracia interna, con la posibilidad de incluir fiscales y auditores.

    La reforma se puede realizar por medio del Código Electoral o por la ley de partidos políticos, como pretendían algunos diputados. Se pretendía regulación permanente de los partidos, sin limitarla al proceso electoral (incluyendo gastos fuera de la campaña y fomento de procesos de formación).

    Reforma municipal por la autonomía

    Para dar mayor identidad a los procesos locales, se propuso separar la elección de regidores de la nacional, y unificarla con la elección de alcaldes, síndicos municipales y concejales.

    Además, se trasladaría de diciembre del año de la elección nacional, a la mitad del periodo presidencial, según propuesta de la Unión Nacional de Gobiernos Locales. Pero también debe definirse el tema del financiamiento: en la actualidad no hay aporte estatal, lo que deja estos procesos limitados a la influencia de los aportes privados.

    Subcociente con dilema

    La propuesta es suprimir esta barrera electoral, y determinar las plazas elegidas por cociente (se dividen los votos recibidos entre las plazas por adjudicar) y por residuo. Esto permitirá una mayor representación de minorías, al no tener que alcanzar la mitad del cociente para tener derecho a una plaza.

    Pero tiene doble filo, porque implica una mayor fragmentación de los cuerpos elegidos, al permitir el acceso de grupos con menos apoyo electoral.

    TSE con más competencias

    La reforma consolida competencias del Tribunal Supremo de Elecciones, al establecer expresamente el amparo electoral, la acción de nulidad y la autorización expresa de desaplicar normas que considere contrarias a la Constitución.

    Algunos legisladores como Sigifredo Aiza, presidente de la comisión de asuntos electorales, consideran que no son necesarias, porque los magistrados podrían hacerlo por la vía del reglamento. Pero se trata de un paso que consolidaría acciones que en algunos casos ha desarrollado el TSE, como el amparo electoral.

    Voto electrónico en la puerta

    Reformas anteriores dejaron la puerta abierta para la urna electrónica. No implicaría votar en cualquier lugar del país, ya que un sistema centralizado permitiría violar el sistema y podría generar dudas.

    Se deberían instalar unas 5.000 máquinas, lo que obligaría a elevar a unos 600 los votantes por junta. Se mantiene un padrón cerrado, pero permite ahorrar en papelería y tener un escrutinio más rápido. No se utilizó en el 2006 por problemas de presupuesto; debería ponerse en práctica en el 2010.


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