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| Archivo | Indicadores | Lun 27 mar, 2006 - Dom 2 abr, 2006 | Escríbanos |
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Ventana Digital: Pobreza y biodiversidad Rodrigo Gámez Presidente, INBio
Hace pocas décadas, nuestros pescadores artesanales no tenían que alejarse mucho de las costas para poder capturar suficiente pesca y satisfacer sus necesidades básicas, además de las demandas comerciales del país. A lo largo de costas y manglares, era posible capturar peces, camarones, langostas y moluscos. La pesca era un regalo gratis de la naturaleza. Se pescaba todo lo que se podía, en cualquier lugar, en cualquier época. Las limitaciones las ponían las técnicas empleadas y el esfuerzo que se pusiera para capturar más. Hoy la situación es diferente. Todos esos recursos -anteriormente abundantes- son ahora muy escasos. Esto a su vez impide que los pescadores puedan satisfacer sus necesidades básicas, cayendo así en un círculo vicioso de pobreza. Como lo señalan los expertos, este es el precio que estamos empezando a pagar, tanto a nivel de país como a nivel mundial, por haber sobrepasado los límites de la capacidad de la naturaleza, para que las poblaciones de organismos -las de especies marinas de interés pesquero en este caso- puedan recuperarse a los niveles que tenían anteriormente. Y complicamos más la situación cuando contaminamos las aguas y destruimos los criaderos de seres marinos ubicados en arrecifes, manglares y estuarios a lo largo de la costa de nuestro país. Pescar es lo mismo que cazar o extraer madera de un bosque. Si se exceden los límites de recuperación, los animales de caza se acaban y los árboles maderables se terminan. Y nos quedamos "sin el santo y sin la limosna". Por ello es que no tiene razón la expectativa de algunos pescadores y consumidores de que se abra parcial o totalmente la restricción de pescar en parques nacionales y reservas biológicas marinas, que son las que están precisamente salvaguardando de la desaparición y extinción, numerosas especies y ecosistemas. Los científicos nos señalan que en los sistemas naturales -como los marinos en este caso- existe una integridad que es esencialmente la capacidad de ese ecosistema de mantener su funcionamiento, adaptándose a cambios naturales o recuperándose de perturbaciones, como lo es una extracción pesquera. Si entendemos este concepto, podemos entonces planificar y manejar adecuadamente esa extracción en los extensos mares territoriales que tenemos, para beneficio de pescadores y nuestra población. No es acabando con lo poco que nos queda en áreas marinas protegidas, que vamos a solventar el problema de pobreza de nuestros pescadores artesanales. |
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