| Archivo | Indicadores | Lun 17 abr, 2006 - Dom 23 abr, 2006 | Escríbanos |
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Movimiento Slow food llegó a Costa Rica Giuseppe Tarnero "No tiene sentido forzar los ritmos de la vida... hay que invertir el tiempo justo para cada cosa." Carlo Petrini La prisa es sin duda alguna la mayor plaga de nuestra vida urbana moderna. Desde que Henry Ford inventó la cadena de montaje para el ensamblaje de la famosa Ford modelo T, no hay actividad en la vida diaria que no esté enfocada hacia "hacer más, en menor tiempo y a menor costo". La velocidad se ha convertido en nuestra propia prisión. Estamos todos contagiados por el mismo virus: el de la "Fast life." Saturación de mensajes ¿Quien no está contaminado con decenas de mensajes en el celular sin tener el tiempo de devolver llamadas, con una agenda desbordante de citas, con una avalancha de e-mailspams o con las angustias causadas por las presas y tener que inventar excusas para justificar atrasos? Los efectos secundarios de este ritmo alocado son aterradores y fáciles de visualizar: el estrés, los accidentes de tráfico o de trabajo, la falta de sueño y un sinnúmero de consecuencias sobre la salud física, mental y emocional. Vacuna contra el virus Con el ánimo de liberarse de la esclavitud de la velocidad y para garantizar un futuro mejor a las próximas generaciones, Carlo Petrini fundó en el 1989, el movimiento Slow Food. Este movimiento surgió en la pequeña ciudad de Bra, cerca de Turín, en Piamonte, Italia. Se trata en realidad de una filosofía muy simple: Mejorar la calidad de nuestros alimentos y dedicar tiempo para disfrutarlos es una manera sencilla de infundir alegría en nuestras vidas cotidianas. Hoy en día Slow Food es una organización sin ánimo de lucro, que agrupa cerca de 1.000 asociaciones llamadas "convivios" y cuenta con más 80.000 miembros en 104 países de los cinco continentes. Arca de Noé al gusto Para salvaguardar las calidades que se están perdiendo a través de la "globalización" y de la estandardización del gusto, impuesto sobre todo por las comidas rápidas, Slow food ha apuntado al Antiguo Testamento organizando una especie de "Arca de Noé" gastronómica. Se trata del "Arca del Gusto" donde se organizan talleres de degustación en los cuales participan tanto consumidores como productores o expertos que dictan clases sobre las características de los alimentos escogidos. Educación y Slow food El gusto requiere de un aprendizaje y una enseñanza y cuanto más joven uno se expone a esta educación, mejor se prepara para disfrutar de esta experiencia. Slow Food ha creado a través del mundo programas de educación desde jardines escolares hasta escuelas secundarias. En Hong Kong por ejemplo, Slow Food en colaboración con el Departamento de Educación, ofrece cursos de alimentación y cocina para jóvenes. Estos cursos de una semana de duración enseñan a los niños las nociones básicas de la cocina asiática, desde enrollar un sushi hasta envolver un rollito de primavera. Slow Food creó también la Universidad de Ciencias Gastronómicas en Bra (Italia) que cuenta con 90 alumnos cursando una carrera de 4 años. Esta institución se dedica exclusivamente al estudio y la investigación gastronómica y su costo es de 17.000 euros anuales. Para mas información visite: www.unisg.it. Ciudades lentas Tal fue el éxito de este movimiento que Slow Food impulsó el crecimiento del movimiento Slow city o sea ciudad lenta. Este movimiento tiene como principal compromiso incrementar la calidad de vida de sus ciudadanos. Por ejemplo, una Slow City cerrará su centro urbano al tráfico automovilístico una vez a la semana. Para más información visite: www.cittaslow.net. Slow food en Costa Rica Finalmente un "convivio" Slow Food ha sido creado en Costa Rica con varios propósitos. El primero de ellos es mejorar la percepción de la alimentación y de los ingredientes locales con recetas Slow Food adaptadas a la realidad costarricense. Por otra parte, otro de los objetivos es educar a los consumidores de todas las edades, sobre los beneficios gastronómicos de esta práctica gastronómica. Lo anterior implica también promover la utilización de ingredientes locales y especialidades regionales a través de una serie de actividades de degustaciones, talleres, cursos de cocina. Como complemento también se intenta promover productos importados afines a la filosofía del movimiento. El "convivio" de Costa Rica fue fundado en febrero pasado por su presidente actual, Piero Schettino. El nombre elegido para este grupo es Caracol de la Boca del Monte. La primera junta directiva, está integrada por Giuseppe Tarnero, Juergen Mormels, Jan Holtermann, Alfredo Echevarría, Bárbara Duran, Pietro Poma, Rodrigo Garnier e Isabel Campadabal. Para más información visite: www.slowfood.com, que tiene una página en español. En este sitio se sintetiza el concepto de Slow Food como un movimiento que se constituye en un eslabón entre la ética y placer. En una palabra: eco-gastronomía. Subraya la diferencia de sabores, la producción alimentaria artesanal, la pequeña agricultura, técnicas de pesca y de ganadería sostenibles. Slow Food restituye dignidad cultural a la comida.
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