| Archivo | Indicadores | Lun 17 abr, 2006 - Dom 23 abr, 2006 | Escríbanos |
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El descanso de un vino Juan Pablo Ferrari Saavedra Si sabe que una botella lo dejó extasiado y con ganas, compre un par más y espere. Guardar un vino es como conservar una obra de arte, pero claro no hay que ser coleccionista, basta con disfrutar de beberlo. Sin embargo, tampoco se emocione, de entrada le digo que el porcentaje de vinos que resiste una guarda y que lograrán evolucionar a otros estados distintos a los de su arrolladora juventud, es mínimo. ¿Por qué? simplemente porque ese tipo de botellas requiere de mucho cuidado, tanto en el viñedo como en la bodega de vinificación. Y cuidado en este negocio es sinónimo de tiempo y dinero, algo que no todos tenemos para invertir. Pero seamos optimistas y pensemos que encontramos el candidato ideal para la guarda. Para empezar hay que tener similares precauciones a las que uno toma cuando quiere dormir, al menos en mi caso. El vino hay que guardarlo en un lugar tranquilo, sin ruidos, ni movimientos extremos que alteren el lento y delicado envejecimiento. Además el lugar indicado debe tener una temperatura entre 16 a 18 grados. Mucho frío paralizaría el proceso, mucho calor, lo puede acelerar hasta anularlo. La humedad es también un factor importante. En un ambiente muy seco el corcho se contraerá, permitiendo que el oxígeno se cuele al interior de la botella. Fatal, porque si eso sucede los aromas y sabores se perderán y lo que hallaremos después de un tiempo será más que vino, un vinagre. Algo fundamental es que el lugar elegido para nuestra cava no tenga olores extremos como pintura, desinfectantes, ceras, vapores de comida o basura, porque se ha comprobado que pueden ser absorbidos por el vino y quién sabe qué termine oliendo lo que al comienzo olía a frutas maduras. Un detalle es que las botellas deben ser guardadas en posición horizontal, como si estuviesen descansando. Así aseguramos que el vino siempre esté en contacto con el corcho, humedeciéndolo. Con estas precauciones básicas, la pregunta es dónde instalamos nuestra cava artesanal. En principio un sótano o una bodega son apropiados porque lo importante es mantener una temperatura constante. Pero también un armario o un cajón de una cómoda son lugares posibles, siempre y cuando nos les llegue luz directa. Ahora bien, si ha pensado en construir una cava use materiales sólidos y revestimientos aislantes para que el ambiente no provoque estragos. ¿Qué vino guardo? Aunque parezca obvio para saber qué vino guardar hay que probarlo primero, no importa si la etiqueta nos dice que tenemos un "reserva" entre las manos siempre es bueno que su paladar aprenda a decidir qué vino guardar, por tanto habrá que sacrificar una botella para saber que las demás se pueden poner a descansar. Lo primero es evaluar el cuerpo del vino, la concentración en gusto a fruta que tenga No hay vino "aguachento" que resista el tiempo. Y ojo que no es aspereza en el paladar. Luego está la acidez, toda la que los bordes de la lengua puedan soportar. Sólo así se puede pensar que un vino evolucionará bien y envejecerá con dignidad.
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