| Archivo | Indicadores | Lun 7 ago, 2006 - Dom 13 ago, 2006 | Escríbanos |
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Nueva certeza para los valores Anayansy Rojas Chan Abogada La Convención de Valores de la Haya se ajusta a las realidades del mercado financiero Suiza y Estados Unidos pasaron a ser los primeros países en suscribir la Convención de Valores de la Haya, preparada por la Conferencia Internacional de Derecho Privado de La Haya. La firma de este tratado multilateral, en julio pasado, señala un hito histórico en el proceso de creación de una nueva infraestructura legal que solvente los retos planteados por los modernos sistemas internacionales de transacción, custodia y garantía de valores. Estos sistemas se caracterizan por el predominio de la tenencia o custodia indirecta. Sistema de tenencia En la actualidad, en la negociación transfronteriza de valores, las diferentes operaciones (transferencia, garantía y custodia) son efectuadas mediante anotaciones electrónicas en una cuenta de valores. Así, la propiedad y custodia de los valores es ejercida a través de varios intermediarios domiciliados en diferentes jurisdicciones. Desde el punto de vista operativo están organizados bajo la forma de pirámide, en cuya cúspide se encuentra una entidad de depósito centralizado. Esta forma de tenencia de valores a través de filas de intermediarios es conocida como "sistema de tenencia indirecta", cuyo precursor fue precisamente Estados Unidos. Bajo esta estructura en la práctica de los mercados internacionales, la identidad del inversionista solo es conocida por el intermediario inmediato con el cual mantiene su relación contractual. Esta circunstancia plantea una serie de problemas que difícilmente pueden ser resueltos con normas jurídicas fundadas en un derecho casi obsoleto, construido sobre la base de un valor documentado o título valor. El resultado de esta incertidumbre legal redunda en el incremento del nivel de riesgo legal y de custodia en las transacciones internacionales. Ventajas La Convención de Valores de La Haya aborda el conflicto de leyes en la tenencia internacional de valores con intermediarios (casas de bolsa, bancos o custodios), procurando un tratamiento uniforme en cuanto a la ley aplicable a conflictos de esta naturaleza. Tradicionalmente, ante un desacuerdo en una transacción internacional de valores, ha regido el Principio Lex Rei Sitae, (Ley de ubicación de la cosa) bajo el cual la controversia se soluciona aplicando la ley del país donde se ubica el valor transferido o pignorado. Sin embargo, la vigencia de este principio se torna difícil tratándose de valores consignados en un byte electrónico y cuya ubicación no está claramente delimitada, pues su tenencia se encuentra desagregada entre diferentes intermediarios internacionales. Por ejemplo, un inversionista que pignora su portafolio con valores ubicados en diferentes depositarios o custodios domiciliados en varios países. Aplicando el Principio de Lex Rei Sitae, la ejecución de cada valor se rige por la ley del depositario o custodio respectivo, situación que al momento de la ejecución carece de sentido práctico. De conformidad con la Convención de la Haya, la Ley aplicable es aquella que el dueño de la cuenta y el intermediario inmediato hayan acordado en el contrato de apertura de la cuenta de valores. En el evento de que no exista acuerdo en el contrato, pero las partes consientan en la aplicación de una determinada jurisdicción, los conflictos se regirán por la ley del país designado. Seguidamente, la Convención elabora un examen para determinar cuál es la oficina calificada del intermediario, toda vez que en los mercados financieros desarrollados los intermediarios tienen múltiples oficinas en diferentes latitudes. Seguridad legal Otro aspecto relevante de la Convención de Valores de La Haya es el reconocimiento de la validez de los derechos sobre valores adquiridos por inversionistas mediante sistemas indirectos de custodia en los procesos de insolvencia. De esta manera, un tribunal de quiebras no puede rehusar la admisión de un derecho adquirido a través de intermediarios. Esta Convención representa un importante progreso en el panorama mundial, no solo porque sus términos se ajustan a las nuevas realidades del mercado financiero, sino también porque dota al mercado internacional de mayor certeza legal. |
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