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EDITORIAL

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Zona Franca: Protesta ingeniosa


José David Guevara M.
Jefe de Redacción

En su más reciente visita a nuestro país (abril del 2002), el escritor peruano Alfredo Bryce Echenique dijo no saber la razón por la que muchos latinoamericanos se ponen tan serios a la hora de escribir, en vez de echar mano al al sentido del humor que distingue a los habitantes de esta región.

Lo mismo me he preguntado yo pero en otro sentido: ¿Por qué los costarricenses, tan pícaros y chispas en la vida diaria, no aplicamos estos recursos en determinadas áreas, entre ellas las protestas públicas?

¿A qué se debe que en esas circunstancias recurramos siempre a los consabidos bloqueos de calles, consignas tipo disco rayado, pancartas y mantas trilladas, la habitual quema de banderas o muñecos y los hollywoodenses pasamontañas en lugar de hacer uso de nuestro fino sentido del humor?

De acuerdo con el poeta estadounidense Charles Simic, mucha gente piensa que si algo es gracioso, obviamente no puede ser serio. Sin embargo, no hay nada más serio que el buen humor ni más efectivo –en algunos casos– para afrontar problemas, demandas o situaciones conflictivas o engorrosas.

Por esta razón aplaudo el ingenio con que los habitantes de Mansiones, en San Rafael de Montes de Oca, protestan por el pésimo estado de la vía que conduce hacia su comunidad: bautizando los huecos con los nombres de los ministros (claro, deberían agregar los nombres de jerarcas de gobiernos anteriores, en especial del pasado).

Me parece justo, y divertido, que así como algunos políticos atiborran de placas con sus nombres cuanta obra hacen, el pueblo se encargue de señalar –con su ingenioso y mordaz sentido del humor– las necesidades que la clase política costarricense es incapaz de satisfacer.

Dice la filósofa española Amelia Valcárcel que la tentación de la política no es tanto mentir cuanto aburrir, hasta que se produce el desinterés. Y yo digo que con chispa e ingenio podemos hacer que los políticos que actúan así no se salgan con la suya. Además, doña Democracia también tiene sentido del humor.


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