| Archivo | Indicadores | Lun 25 dic, 2006 - Dom 31 dic, 2006 | Escríbanos |
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12 ideas distintas para festejar el fin de año Rodolfo González Ulloa El creativo Alejandro Acuña, de Aguacate, y Gustavo Halsband, de HWP, formaron una lista de ideas curiosas para el año nuevo La manera de celebrar retrata a un pueblo y a su época. El siglo XXI se caracteriza por las experiencias nuevas e intensas, en contraste con el siglo XIX, más estable y predecible en prácticas y costumbres. En la Costa Rica de entonces, la Navidad era tan sencilla como poner una candela en la ventana (si la casa era del sector pudiente la colocaban en un farolito de vidrio, si era de menos recursos, con un papel para protegerla del viento). El acontecimiento de la noche era la “misa del gallo”, a las doce en punto, pero a la mañana siguiente los costarricenses madrugaban para ordeñar, sembrar, cocinar... La rutina se rompió en 1856, en la guerra contra los filibusteros. La noche de navidad, un grupo de soldados costarricenses viajaban por el río San Juan a bordo de unos vapores que recién habían capturado a la Compañía del Tránsito, cómplice de William Walker. Allí, con una botella de coñac, una lata de sardinas y bizcocho mojado, los ticos celebraron una pequeña cena, lejos de sus hogares y con la incertidumbre de si lograrían algún día volver a sus casas con vida. Un sacerdote que acompañaba a la tropa, le pidió al sargento mayor Máximo Blanco que le permitiera celebrar una misa. En medio de la caliente y húmeda selva, con el sonido del río de fondo, se rezó y pidió al Niño Dios que la guerra terminara pronto. Un salto en el tiempo Pero regresemos al 2006, que la vida es aquí y ahora. ¿Cómo celebrar en estos tiempos de la información, el estrés y la red, una navidad creativa y un año nuevo diferente? Consultamos a dos publicistas: Alejandro Acuña, de la empresa Aguacate, y a Gustavo Halsband, de HWP, algunas ideas. Acuña optó por sugerir acciones puntuales, poco comunes y con humor; Halsband más bien sugirió actividades sencillas pero con un transfondo filosófico (véase recuardo: “El reloj de la creatividad”). Si ninguna de esas acciones nuevas le satisface, tal vez pueda retomar tradiciones que se van perdiendo, y que para el siglo XXI pueden ser toda una novedad. Por ejemplo, organice una posada, vista a los niños de pastorcitos y sorprenda a los vecinos con una serenata de villancicos interpretada por los niños. Pero también los adultos pueden hacer lo suyo: preparar rompope, bizcochos, tamales, buscar en Internet las letras de villancicos tradicionales y organizar una noche de canciones, o una serenata a los amigos con temas navideños. Si todo esto no basta, siga el consejo de esta vieja rima medieval que aún se decía en las antiguas posadas de principios del siglo XX en las calles de San José, Heredia y Cartago: “Tío Josepe de mi vida, no sea usté tan haragán, que esta noche es Nochebuena y propia para cantar. Tío Josepe no sea usté tan haragán, que si usté nos acompaña también podremos bailar”.
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