| Archivo | Indicadores | Lun 6 feb, 2006 - Dom 12 feb, 2006 | Escríbanos |
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La historia deja estelas literarias Rodolfo González Ulloa "La literatura es un espejo y, como tal, solo sirve cuando uno se ve en él". Quizás se borren de la memoria diaria, como las estelas de los barcos, agitadas por las olas de noticias y los remolinos de la vida cotidiana. Pero las huellas que dejan la economía y la vida social en la literatura están bien registradas desde el siglo XIX en Costa Rica: Falta ver hacia dónde se dirige el barco en el siglo XXI, (véase recuadro: "Espejos de la historia"). De acuerdo con el historiador Iván Molina, en su libro Costarricense por dicha, fueron los liberales del siglo XIX los que se preocuparon por reflejar la imagen idílica del campesino costarricense: la casa de teja, las paredes de barro, los rasgos costumbristas de su habla. Esa imagen se mantiene actualmente en los productos del turismo (bailes típicos, obras de teatro, artesanías), pero hace casi 100 años que desapareció de las novelas. Durante el siglo XX predominó la literatura de denuncia, primero con los llamados "ácratas", como Joaquín García Monge y luego por los beligerantes de izquierda Joaquín Gutiérrez, Fabián Dobles y Carmen Lyra, entre otros. En los últimos 20 años hay énfasis en la revisión de la identidad, a través de la novela histórica, con libros como El año del Laberinto, de Tatiana Lobo, y El Pavo Real y la Mariposa, de Alfonso Chase. También hay denuncia sobre la pobreza urbana, en Fernando Contreras, y denuncia política sobre el periodo de los ochentas, con Carlos Cortés. Para Fernando Durán, director de la Editorial de la Universidad de Costa Rica, las temáticas en el presente están más dispersas, y abordan aspectos tales como los estudios de género y la ecología. Según la escritora Yazmín Ross, en el presente urge encontrar una forma de contar que no idealice la pobreza, una tendencia que a su criterio tentó a los escritores del siglo XX. Según Ross, la literatura no puede cumplir el papel redentor de la sociedad, pues su misión es otra. "A lo sumo hay escritores que alcanzan gran autoridad moral para opinar, y eso es a lo que se puede aspirar", dijo la escritora. Para ella, hay que buscar la manera de denunciar la injusticia y la violencia, pero sin saturar de sangre los espacios; como lo hacen las noticias.
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