| Archivo | Indicadores | Lun 6 feb, 2006 - Dom 12 feb, 2006 | Escríbanos |
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Nuevo presidente ante engorrosa negociación Mario Bermúdez Vives Juan Pablo Ferrari Saavedra Elección arroja un país dividido en dos bloques y un Presidente que deberá reforzar su legitimidad El panorama político, complejo desde hace cuatro años por el multipartidismo legislativo, se repetirá por cuatro años más, pero se agrega un nuevo factor: Costa Rica se muestra dividida en dos, los que apoyan a Oscar Arias, la reforma fiscal y el tratado con Estados Unidos, y quienes respaldan a Ottón Solís y su visión opuesta a Arias en torno al acuerdo. La clave para resolver la ecuación: una alta dosis de comprensión de la nueva realidad, capacidad para adaptar la agenda nacional pendiente en una nueva y real negociación, y la madurez en Liberación Nacional y Acción Ciudadana para ceder en algunas de sus posiciones. Frente a ambos partidos y los minoritarios, un 35% de los electores cuya desconfianza y apatía no fue revertida por ninguna de las propuestas políticas. Y, particularmente para Arias, virtual vencedor, fortalecer su legitimidad se convierte en su primera gran tarea como mandatario electo -al darse la declaratoria oficial del Tribunal de Elecciones-. Acciones de efecto inmediato, como la planeada reparación del 83% de las vías públicas, podrían sumar en ese intento. Arias revive el vía crucis de sus antecesores, con un 26% del padrón electoral (al cierre de esta edición). Miguel Angel Rodríguez -con un aval del 31% del padrón- recurrió a la concertación política y social, pero falló en la aprobación de proyectos sustanciales. Abel Pacheco -con 26% de los electores- ideó la comisión mixta legislativa para un tema polémico, la reforma en el ICE, pero no sacó la tarea. Arias, según anticipó en horas de la madrugada del lunes 6, tras mostrarse esperanzado en su triunfo, aseguró: "Soy conciliador, soy negociador, sé ceder". Cómo materializará esas cualidades que dice tener... Habrá que esperar. Bitácora cargada Arias tenía en sus planes acciones inmediatas, algunas de las cuales están en marcha, a nivel legislativo y administrativo (véase: "Las 10 acciones del 2006"). Las primeras incluyen reformas que ya están en la corriente legislativa en materia de concesión de obra y contratación administrativa. Entre febrero y mayo esperaba -sin contar con el estrecho margen con Solís- el avance en el plan fiscal y en el tratado de libre comercio con Estados Unidos (Cafta, por sus siglas en inglés). Ahora, la negociación cuenta más de lo que proyectaba y esta deberá arrancar desde ya, con la actual Asamblea, con la nueva y con Solís directamente. Este último ha avalado el plan fiscal pero insiste en renegociar el Cafta. A nivel administrativo, Arias y su equipo podrían mantener sus planes y asumirían en mayo con un ejército de decretos para agilizar la función pública: La Gaceta del 10 de mayo tendría unas 500 páginas con acciones que eliminen requisitos de la Secretaría Técnica Ambiental (Setena), trámites duplicados en distintas entidades y procedimientos innecesarios. Otras iniciativas legislativas que tenían en mente Arias y su equipo, como delimitar el papel de la Contraloría General de la República y reformar el reglamento legislativo, posiblemente deberán replantearse bajo el nuevo escenario político. Compartir el timón Arias tendrá que compartir el timón con Solís en materia de Cafta y en el fortalecimiento del ICE. Al anterior apoyo de distintos grupos sociales, ahora suma su respaldo electoral. Lo mismo ocurrirá en la reforma del Estado -falta por analizar con más detalle la apertura en seguros-. En el campo macroeconómico, frente a la fragilidad fiscal y monetaria, Arias podría encontrar mayor respaldo en Solís. Las diferencias podría darse en la fórmula para que Costa Rica crezca a tasas del 6% cada año, como ofreció Arias. Cuesta arriba El panorama también cambia en Cuesta de Moras. Liberación obtendría 25 diputados, lo que lo obliga a buscar cuatro legisladores más para aprobar iniciativas que requieren mayoría simple, las que lucen más sencillas: el plan fiscal -que ha apoyado Solís, sin contar con la oposición libertaria-, la reforma sobre concesión de obra pública y algunas iniciativas en gobierno digital. Pero el Cafta, la agenda complementaria y la apertura en telecomunicaciones y seguros son punto y aparte. Además, los partidos minoritarios, sobre todo el Movimiento Libertario, siguen contando. La carta de navegación es compleja. Negociaciones con partidos y sectores sociales inquietos, en medio de un océano de estabilidad macroeconómica, cuya calma es vulnerable a cualquier tormenta (véase nota: "Arias hereda..."). La eventual segunda incursión de Arias por la Presidencia no pinta como crucero vacacional. El capitán necesita una buena brújula. |
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