| Archivo | Indicadores | Lun 6 feb, 2006 - Dom 12 feb, 2006 | Escríbanos |
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Legislativo | Se confirma el multipartidismo y obligación de negociar Una lápida para el bipartidismo tradicional Mario Bermúdez Vives Desplome de PUSC replantea espectro político en Asamblea Muerto el rey, viva el rey. El bipartidismo tradicional quedó sepultado, para ser sustituido por un multipartidismo, pero con dos grandes bloques. En este nuevo escenario, el Partido Liberación Nacional (PLN) con 25 diputados, y el Partido Acción Ciudadana (PAC) con 17 curules -proyecciones de Telenoticias con el 75% de los votos- tienen ventaja, pero están lejos de la hegemonía que tuvieron el PLN y el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) durante casi tres décadas. Ahora, la negociación con otras bancadas -como el Movimiento Libertario (seis legisladores) y lo que queda del PUSC (cinco curules)- es requisito impostergable. Los días de una agenda dictada desde Zapote y avalada por una sola fuerza de oposición compacta, son historia. No solo la dinámica de Casa Presidencial requerirá un profundo ajuste. Los jefes de fracción deberán modificar su estilo, para ser más negociadores y menos los vigilantes celosos de la línea de partido. Y el reglamento legislativo, de clásico corte bipartidista, a gritos pide un ajuste. Pero el nudo gordiano de este proceso es precisamente ese reglamento, que permite el veto a las bancadas minoritarias. En lugar destacado se ubica la iniciativa de fijar plazo de votación (unos tres meses) a varios proyectos, con la posibilidad de que el Poder Ejecutivo incluya temas de su interés. Sería el tercer intento de crear una vía rápida. Ya en la Asamblea 1998-2002 y en la 2002-2006 se aprobaron reformas al reglamento con esa intención. En el primer caso nunca se aplicó, en el segundo se estrenó con el plan fiscal, pero el bloqueo libertario demostró que no era tan expedita. Son solo algunos de los elementos del entierro del bipartidismo tradicional, que empezó como una crisis desde hace una década. Caída y ascenso El esquema bipartidista empezó a dar signos de cansancio a partir de 1994, cuando por primera vez desde 1978, el Presidente no logró mayoría en la Asamblea (29 diputados). José María Figueres solo obtuvo una bancada de 28 diputados, y llegaría a describir su situación como de "ingobernabilidad". Fue el preámbulo del clímax del bipartidismo, el pacto Figueres-Calderón, con el expresidente Rafael Angel Calderón como líder único de la oposición. Pero este pacto no pudo detener el declive del bipartidismo. En 1998, el oficialismo solo logró una fracción oficialista de 27 diputados. Pero todavía en 1998 bastaba un pacto con la principal fuerza de la oposición para lograr 50 votos, con un holgado colchón sobre la mayoría calificada (38 votos). Esto varió en el 2002: el PUSC y el PLN solo sumaron 36 votos, y por primera vez en 30 años fueron incapaces de lograr la mayoría calificada sin recurrir a otras fuerzas. Esto se consolida en el 2006. Zapote debe lograr acuerdos con tres bancadas para procurar un margen de gobernabilidad. Y lograr ese balance requerirá de profesionales en el arte del equilibrio, dadas las posiciones diversas (véase recuadro: "Radiografía..."). Un diagnóstico actual Con la consolidación de una asamblea multipartidista, y el hundimiento del socio histórico del bipartidismo (el PUSC paga el precio por dos administraciones seguidas y los escándalos de los expresidentes Calderón y Rodríguez), es tiempo de buscar nuevas recetas para la democracia. La búsqueda del aval con una fuerza pasa a la búsqueda de equilibrios, con aliados para un tema que se pueden convertir en rivales para otro. Francisco Antonio Pacheco, exdiputado que vuelve con el PLN, considera que será clave la apertura de otros grupos al diálogo. Pero puede que se requiera mucho más que eso. El claro ejemplo son las relaciones entre el PLN, con mayoría en el Congreso, y el PAC, la siguiente bancada. El PLN y el PAC chocan en el tema del Cafta, punto de partida para diferentes visiones en el campo de la apertura: los verdiblancos apuestan más por estos procesos que los rojiamarillos, que se atrincheran en las instituciones. Y los libertarios se vuelven un curioso contrapeso. Son aliados del PLN para los temas de apertura, campo en el que el PAC será opositor. Pero son rivales en temas fiscales, en los cuales el PAC y el PLN pueden estar más cerca de un acuerdo. Tampoco se debe olvidar la intervención de partidos nuevos que ingresan, con actores políticos con trayectoria, como el exdiputado José Merino y el exdefensor José Manuel Echandi, o debutantes como Óscar López y Gunyón Holt Massey (véase recuadro: "Actores nuevos...") Varias agendas La agenda del PLN es modernizar la Asamblea, para poder impulsar ajustes a las leyes, o nuevos marcos en materias sensibles como la apertura de telecomunicaciones y seguros. En cambio, la agenda del PAC privilegia el protagonismo de la sociedad civil, la consulta a sectores, en particular el agrícola, el ambiental y la pequeña industria, sindicatos y organizaciones profesionales. Alberto Salom, gerente de la campaña y futuro diputado del PAC, destacó que se debe avanzar hacia un régimen semiparlamentario. "El país no puede aguantar seguir con una asamblea multipartidista, con una estructura presidencialista, que se lleva mejor con el bipartidismo", aseguró. Adicionalmente, el PAC puede chocar con la agenda de modernización de Arias, menos atada a sectores y consultas, más apegada al liderazgo presidencial. Esto sin olvidar las diferencias en materia de apertura y del Cafta, que el PAC pide renegociar. Pero lograrán puntos de convergencia, en áreas como la eliminación de juntas directivas, la eliminación de gastos innecesarios, recuperar el papel de la planificación y buscar la eficiencia del Estado. También coinciden en la urgencia de una reforma al reglamento legislativo. En el Movimiento Libertario, tendrán un opositor para la reforma fiscal y al reglamento legislativo, que consideran "bueno tal como está". Por el contrario, será un aliado para los esfuerzos de generar procesos de apertura, y en reformas puntuales en temas como simplificación de trámites y cambios que fomenten la globalización. A su vez, el PUSC tiene su propia agenda, más vinculada a la tecnología... y a recuperar el aliento del partido. Jorge Eduardo Sánchez, secretario general del PUSC y futuro legislador, asegura que el objetivo, más que proyectos, se refiere a la credibilidad del primer poder. "La Asamblea va a velocidad de tortuga, mientras el país va a la velocidad de Internet. Debemos rescatar la credibilidad del Parlamento", declaró. Pero Sánchez considera que el foco no debe centrarse en el reglamento. "Se probó que eso no era el tema, lo que se requiere es que vayan líderes autorizados para hablar", dijo. Lo que remite a un tema clave: las fracciones pueden convertirse en las trincheras de dirigentes, desde las cuales Arias y Solís intenten consolidar sus posiciones; un Otto Guevara que procure impulsarse como el candidato del futuro, o un Rafael Angel Calderón que ya anunció su interés de aspirar 2010, para tratar de revivir al PUSC. Todo esto complicará la maniobra en la Asamblea donde se debe convivir con el avance de proyectos, mientras se termina de enterrar el bipartidismo clásico, y se procura dar a luz un modelo multipartidista.
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