| Archivo | Indicadores | Lun 3 jul, 2006 - Dom 9 jul, 2006 | Escríbanos |
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Una voz crítica del mercado de valores Esteban Ramírez Castro Allan Rodríguez critica el peso de la deuda pública en portafolios Allan Rodríguez no titubea al afirmar que quienes brindan asesoría de inversión en Costa Rica tienen un sesgo en favor de los bonos de deuda pública. Después de todo, opina, son instrumentos fáciles de vender y es sencillo culpar a otro si las cosas salen mal. Este economista, director general de Corporate Financial Services (CFS), compañía dedicada a la banca de inversión, critica la poca diversificación de los portafolios y lamenta el escaso desarrollo del mercado accionario. Durante la entrevista con El Financiero, Rodríguez cuestionó la alta concentración de los fondos de inversión en deuda pública, señaló deficiencias en la asesoría que reciben los inversionistas y habló sobre la necesidad de seducir a los grandes portafolios para que concurran en el mercado de capitales. Su despacho, ubicado en el oficentro Plaza Roble, al oeste de la capital, exhibe varios libros sobre valoración de empresas y una esterilla verde para practicar el putt de golf (golpe que se da a la bola en la zona donde se ubica el hoyo). Allí habló contra el diseño de instrumentos financieros que no ofrecen una adecuada diversificación. "El valor agregado de un portafolio es la diversificación y si en los fondos esta no existe, ¿por qué voy a pagar por algo que no genera valor?, se pregunta. También le preocupa la concentración de los inversionistas institucionales -fondos de pensión y de inversión-, pues reconoce que sin la participación de ellos el despegue del mercado accionario se complica, y si no hay financiamiento empresarial a través de la bolsa, la puerta para salir del subdesarrollo se vuelve más estrecha. "Penalice la poca diversificación de las carteras y verá que eso se traduce en una mayor demanda de acciones", dice. Integrar mercados Tras finalizar una maestría en economía empresarial en el Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (Incae), Rodríguez decidió permanecer en dicha organización, vinculado a un proyecto de desarrollo del mercado de capitales. Corría entonces 1998. "Pude ver de cerca la integración de las bolsas de valores de Suecia y Dinamarca y me sorprendió cómo, a pesar de las diferencias entre ambos países, el proyecto se concretó. Por el contrario, en Centroamérica, aunque hay más similitudes, los países todavía no se ponen de acuerdo", narra. No obstante, cree que la integración bursátil es una necesidad para la región centroamericana y se dará, por las buenas o por las malas. Pero, ¿acaso se estará dando por las malas? "Quizás el precio de no tener un mercado accionario robusto sea incierto, pero las consecuencias se tornan más evidentes cuando una empresa buena, creativa y productiva se vende barata por tener un mal financiamiento", se apresura a responder. Añade que las empresas no solo valen por lo que producen sino por la forma en como se financian. "En América Latina lo más catastrófico es la composición de los pasivos, porque es muy rudimentaria". Por lo general, se trata de dinero familiar o del banco, a diferencia de una multinacional, donde se observa mayor diversidad de fuentes de fondeo, a menor costo. Las debilidades del financiamiento empresarial podrían quedar al descubierto frente al tratado de libre comercio con los Estados Unidos. "La discusión (del Cafta) se ha concentrado en definir cuáles actividades son competitivas y cuáles no. Lo que nunca se ha dicho es si las empresas que lo son tienen capacidad financiera para venderle a 300 millones de habitantes", dice. Culpa de la demanda Allan Rodríguez dejó el Incae en el 2001 para trabajar en empresas como Grupo Financiero Aldesa y Provident Group Ltd., en Nueva York, conglomerado del que se separó junto con otros compañeros para fundar CFS (véase recuadro: "La empresa"). Desde allí asesoran a compañías privadas que buscan capital, pero también tienen vínculos con empresas como Royal Bank of Canada, con el que emprendieron un programa de colocación de notas estructuradas para América Latina. También se preparan para incursionar en el campo de la asesoría en inversión, donde esperan que CFS pueda tener un papel importante en el mercado accionario. La escasa actividad que reporta esta plaza no se debe a la estructura familiar de las empresas, tampoco a la excesiva regulación ni a la bolsa de valores. El problema, según Rodríguez, radica en la demanda de acciones, principalmente por parte de los inversionistas institucionales. "Hay que ir donde ellos y preguntarles qué necesitan para participar activamente en el mercado accionario. Probablemente lo primero que requieran es información de calidad, procesada según estándares internacionales, que mejore el seguimiento de las empresas y sus acciones", aseveró. En las próximas semanas, CFS pondrá a disposición de los inversionistas, de forma gratuita, una estimación de la valoración de las empresas locales que actualmente cotizan sus acciones en la Bolsa. La propuesta es interesante. El Financiero recoge la iniciativa y actuará como aliado en la difusión de los reportes. "Quizás, al inicio, los inversionistas institucionales no se fijen en el mercado accionario pero si ven que hay un reporte de valoración que se actualiza periódicamente, con el tiempo tal vez acudan", comenta. CFS anticipa que la publicación va a provocar disenso: parte de la valoración que se hace de una acción responde a lo que el analista cree que va a ocurrir en el futuro. El foro accionario se alimenta de expectativas. ¿Si no, por qué razón estaría una persona dispuesta a comprar y otra a vender, a un mismo precio? "La discrepancia genera mercado", recalca Allan Rodríguez.
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