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Una buena imagen bien merece mil palabras Rodolfo González Ulloa Tertulia con Eugenio Rodríguez, premio Magón 2006, sobre el libro "Costa Rica imágenes e historia" Los álbumes de fotos son para verlos ojalá con alguien con quien comentarlos. Un nuevo libro de fotos antiguas es como hallar un álbum de familia perdido. Por eso, cuando los hermanos Alvaro y Carlos Castro Harrigan publicaron Costa Rica, imágenes e historia, buscamos al premio Magón 2006, Eugenio Rodríguez Vega, para tertuliar al respecto. Este fue el resultado de la conversación con este ex ministro de educación, abogado e investigador histórico, entre libros y fotos antiguas en su casa, en Santa Ana.
-¿Si pudiera fotografiar un momento de la historia costarricense, cuál escogería? -La Campaña de 1856, sin duda, porque es la época más gloriosa que ha tenido Costa Rica. Hubiera tomado fotos de don Juan Rafael Mora y de Juan Santamaría, que era un muchachillo descalzo. ¡Qué cosas! Si Juan Santamaría hubiera llegado a la casa de don Juan Mora Porras estoy seguro de que no hubiera podido entrar, a pesar de que fueron los dos grandes héroes. Ambos pertenecían a dos clases totalmente distintas. Santamaría era un muchachillo de la calle, y además moreno, dos razones para ser discriminado en aquella época.
-¿Hay alguna fotografía que podría darle un giro a algún momento de la historia de Costa Rica, servir de prueba para algún acontecimiento? -De todas las fotos que se han tomado hay una que me sorprende, está en el libro de Harold Bonilla, sobre nuestros presidentes. Es el único momento en que quedó grabado un golpe de estado, el de Federico Tinoco, en 1917.
-¿Y hay alguna carta personal que haya pasado al dominio público, como parte de nuestra historia? -En estos momentos pienso en la carta que le envió el general José María Cañas a su esposa, Guadalupe, pocas horas antes de ser fusilado en 1860, en Puntarenas, por regresar con Juan Mora Porras a Costa Rica, tras haber sido exiliado por José María Montealegre, entonces presidente del país. Es una carta hermosa, personal y habla de la talla moral de este hombre. (Se conserva una copia en facsímil en el Museo Juan Santamaría de Alajuela).
-Le pregunto sobre fotos históricas y cartas personales por un nuevo libro de fotos antiguas de Costa Rica, extraídas de tarjetas postales. Me gustaría que viera el libro y comentara alguna foto que le llame la atención. -(Don Eugenio observa las páginas. Mira la foto del correo de San José y con una sonrisa comenta): ¡Mirá, el "Palacio de Johnny" (en referencia a las intenciones del actual alcalde de San José de trasladar la sede municipal a dicho edificio. Sigue observando las páginas y se detiene en la fotografía de un niño que vende gallinas en la calle). ¡Esta foto es un buen signo de cómo ha cambiado el estilo de vida en Costa Rica!
-¿Por qué esta foto, don Eugenio? -Por varias razones. La más obvia es el cambio de una economía informal o de mercados menos especializados a otra moderna, de supermercados, con todo empacado y listo para comer. Antes había que empezar por matar la gallina, desplumarla en una olla con agua hirviendo... en fin. Es la Costa Rica de la primera mitad del siglo XX en contraste con la que empezó a desarrollarse en la segunda mitad. El corte está bien delimitado a partir de 1948. -¿Una Costa Rica menos rural, mucho más urbana? -Claro. Hacia 1950, dos terceras partes del país, eran rurales, pero eso empezó a cambiar: primero el campo se metió en la ciudad y luego la ciudad se metió en el campo, se industrializó la economía, se invirtió más en educación. -¿Qué más le dice esta foto? -Mire el niño: carga las gallinas de cabeza. Nadie se extrañaba entonces por eso. Ahora hay más sensibilidad hacia los animales, hacia el medio ambiente. Es una de las claves del siglo XXI, porque sentimos el peligro. Como antes pensábamos que todo sobraba, la gente no se preocupaba por el agua. También hay más preocupación por los derechos humanos, especialmente por los derechos de la mujer y de los niños. Es otra tendencia de este siglo.
-¿Y ve algunos signos desfavorables en el siglo que comienza ? Algunos hablan de deterioro de la credibilidad en la democracia -Es cierto que hubo una época en la que el decoro y la honorabilidad resaltaban en ciertos personajes públicos. Hay una anécdota reveladora al respecto. Cuando don Cleto González dejó la Presidencia en su último periodo (fue varias veces presidente a principios del siglo XX) estaba en la ruina. Don Ricardo Jiménez, su rival eterno en política, y en ese entonces presidente de la República, le consiguió un modesto puesto en Archivos Nacionales, para que realizara investigaciones y no se muriera de hambre. Es decir, don Cleto pasó de presidente a empleado público de bajo rango. Sin embargo, no hay que idealizar esa época. -¿No todo tiempo pasado fue mejor? -Los jóvenes no deben admitir ese cuento de que todo tiempo pasado fue mejor. Si lo hacen, de entrada están asumiendo una actitud pesimista. Para los jóvenes, todo tiempo futuro tiene que ser mejor, porque es el tiempo de ellos, y tienen que hacerlo bien. -Pero la anécdota de don Cleto demuestra que al menos en política no andábamos de capa caída... -Todo este tiempo de pobreza en los gobernantes, de mayor decoro en las acciones está, a su vez, marcado por la injusticia social. No es que la gente fuera "muy mala", pero no había conciencia de eso. Había desantención a la pobreza, grandes masas no tenían acceso a la educación y a la salud, y parecía muy natural que fuera así: el que era pobre, salado, no tenían seguro social, no tenía nada. En eso estamos mejor ahora. Sin embargo, los índices de progreso económico han llevado, a su vez, a otros deterioros en la probidad y el decoro... Es irónico. -¿Qué le parece esta otra foto? Me parece que es la casa de Juan Mora Porras... -Es cierto. Yo creo también que esa es la casa. ¡Lástima! La botaron, como tantos otros edificios hermosos de San José. Quedaba 50 metros al oeste de la Soda Palace. En mi época de joven había un restaurante en el primer piso, o una soda. Recuerdo haber ido allí. Ya no queda nada. -Hay otras fotos impresionantes en el libro: los muertos del terremoto de Cartago, y alrededor, ¡gente posando! -En las fotos de la primera mitad del siglo XX aparece mucho eso: a los ticos les daba tanta curiosidad la cámara fotográfica que no dejaban de posar. Siempre con las manos en las bolsas...¿por qué los ticos nos metemos las manos en las bolsas? (bromea don Eugenio. Ahí acabamos la entrevista y nos prometimos volver... porque con don Eugenio hay mucho que conversar a partir de una imagen). |
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