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File Personal: Las "R.P.": magia y pifias Marjorie Ross Colaboradora
En amplios sectores del mundo empresarial las relaciones públicas, o R.P. son como una fórmula mágica con la que se cree que se pueden lograr objetivos de manera automática. El origen del término parece ser estadounidense y pretende conseguir una excelente imagen institucional en el público con el cual las compañías se relacionan. Podría decirse que de lo que se trata es de que tanto los empresarios como los clientes perciban efectividad en sus relaciones. Ahora, bien sabemos que esa sensación no se sostiene, por más R.P. que haya de por medio, si no hay excelencia y calidad en el trabajo de la empresa. Pero, además, tampoco funciona si el asunto no se maneja con valores auténticos, sino que se disfraza de un "calor humano" plástico y desprovisto de un contacto que se perciba como positivo por el cliente. Quienes impulsan una mayor cuota de poder para esta línea dentro de las instituciones (públicas y privadas) quisieran que no se tome ninguna decisión que vaya al público, sin pasar por el colador de las R.P. Solo que a veces los estudios en que se fundamentan las estrategias de R.P. parecen extraordinarios en el papel y muestran estadísticas que se ven muy bien en gráficos coloridos. Pero se deja de lado la historia específica de la empresa, los contactos que se han venido manteniendo durante años por parte de los fundadores y de los empleados veteranos, el sedimento de lo que se ha hecho bien hasta ahora. Si las políticas que se implementan dejan esto por fuera, las acciones comunicacionales que tengan como objetivo persuadir al público de la bondad de lo que se hace, tendrán un considerable grado de ineficacia. Como su nombre lo indica, un porcentaje muy alto de las R.P. son las relaciones, los contactos, que han sido definidos hace tiempo como el capital de las élites. No obstante, en la modalidad actual, los contactos en red, que se han armado a través del tiempo y que tienen sustancia humana, se sustituyen a menudo por actos individuales de prestidigitación. Estos que tienen la duración de una conferencia de prensa o de una cena corporativa (adobadas con la imagen de atractivas jovencitas en minifalda, que obsequian carpetas y lapiceros, o regalos menos modestos) y que no tienen sostenibilidad. La falta de valoración de la información humana que se va acumulando desde el primer día en que se abre el negocio, suele ser una las pifias de las R.P., que no se compensa para nada con banners, videobeams, ni minifaldas. |
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