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Investigación | Científicos descartan rumores de aumento masivo de la culebra ¿Qué hace una serpiente en la selva con un radiotransistor? Carlos Cordero Pérez Estudio sobre comportamiento de las terciopelos se lleva a cabo en Sarapiquí Catorce serpientes terciopelo que habitan en la estación biológica La Selva en Sarapiquí, llevan desde el 2004 en su cuerpo un radiotransistor. No vaya a creer que les gusta escuchar música o noticias. Se trata más bien de un pequeño artefacto que envía señales para que las culebras puedan ser localizadas en el campo y conocer su conducta de movilización. El estudio forma parte de una investigación que lleva a cabo en esta estación biológica de la Organización para Estudios Tropicales, el herpatólogo Dennis Wasko y que concluirá en diciembre del 2006. Wasko realiza su doctorado de ecología en la Universidad de Miami, EE. UU. La necesidad de realizar una estudio surgió desde la década de los noventas, cuando circuló un rumor de que las terciopelos se reproducían en grandes cantidades y aparecían en los cultivos de los campesinos. Según Mahmood Sasa, director del serpentario del Instituto Clodomiro Picado de la Universidad de Costa Rica, el susto fue de tal magnitud que un dirigente agrícola llegó a esa entidad en busca de ayuda. El rumor fue también difundido por un importante canal ambientalista de televisión por cable. "Fue divulgado con poca seriedad, pero nos forzó a estudiar qué pasaba", indicó Sasa. Detrás de la comida En el caso de las terciopelos, se logró ver que se desplazan por alimento, por ejemplo a los soampos tras las ranas. La aparición de las culebras en las poblaciones cercanas se debe a que van detrás de roedores y otros mamíferos pequeños que son su alimento habitual y que habrían migrado a fincas bananeras o abandonadas. Según Sasa, tal migración ocurrió por el abandono del agro desde los años ochentas. "Ahora los agricultores llegan a esos terrenos y los encuentran llenos de serpientes que buscan roedores", dijo. Las terciopelos mantienen a raya a los roedores pero también obliga a los campesinos y sus familias a mantenerse en guardia. Sin embargo, el estudio no puede concluir que haya un incremento en la cantidad de terciopelos pues se carece de datos históricos. Señales a ras del suelo Según explicó Dennis Wasko, estas serpientes atacan si se ven amenazadas, si se les pisa o toca por accidente. Normalmente, se mantienen a distancia, salen en la noche a cazar y si lograron alimentarse permanecen hasta dos semanas en su refugio. "Nadie desea una terciopelo cerca y no es que debamos pensar que son amistosas, pero sí debemos entender qué hacen y cómo se comportan", advirtió el científico. Debido a la densidad de la vegetación y la humedad existente en el bosque de La Selva es imposible usar un sistema satelital y por eso se decidió usar el transistor que se implanta en cada serpiente (véase fotografía principal y recuadro: "Una cirugía diferente"). En este caso el transistor utiliza frecuencias entre 148 y 150 MHz y se apoya en un sistema de más de 3.000 postes instalados en La Selva. Al localizar una serpiente se mide con una cinta métrica desde el poste más cercano. Luego los datos se introducen en un mapa diseñado con el software Artview. Este tipo de sistemas pueden ser aprovechados por ejemplo en el control de fincas ganaderas o granjas, para determinar el origen y el trayecto de las carnes de exportación.
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