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Política | Balance de elección de Fishman Calderonismos dividen al PUSC Mario Bermúdez Vives Incendios internos, lejos de ser apagados En una esquina están los calderonistas de tradición; en la otra, los que siguen al expresidente Rafael Angel Calderón. El Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) vuelve a partirse -si es que todavía podía hacerlo- en el esfuerzo de su líder histórico por mantener el control. La llegada a la presidencia del PUSC de Luis Fishman, abogado defensor de Calderón, detonó una nueva crisis. Golpeado por el peor resultado electoral de su historia, con sus dos principales dirigentes investigados por la Fiscalía y con una fracción de cinco diputados dividida en dos, el PUSC urgía de una operación integradora. Ocurre lo contrario. Calderonistas de "hueso colorado", como los diputados Lorena Vásquez, Jorge Eduardo Sánchez y Ana Elena Chacón, tomaron distancia del partido, molestos por la designación de Fishman, que conformó una alianza contra Calderón en el 2001 con el entonces diputado Abel Pacheco. Entretanto, Fishman logró el control de la Asamblea, en la que solo se siente la mano de Calderón: otras corrientes no generan dirigencia, como los expresidentes Abel Pacheco o Miguel Ángel Rodríguez, quien habría apoyado a Guillermo Vargas, pero no logró imponerse ni con la ayuda de calderonistas antifishman. Tampoco se perfila una corriente independiente, que habían anunciado dirigentes como el exdiputado Mario Redondo. "Es una competencia para ver quién es más sumiso a Calderón", opinó. Recoger los pedazos Fishman tiene el reto de recomponer el PUSC, pero el reto es difícil para quien fue purgado primero por el calderonismo y luego por el movimiento que ayudó a construir, el abelismo. También se critica que en lugar de distanciar al partido del proceso contra Calderón, se le involucra. Ahora, el abogado de esta causa está al frente del partido. Esto ocurre en medio del distanciamiento de dirigentes, algunos al Movimiento Libertario, otros al Partido Acción Ciudadana o al Partido Unión Nacional. Fishman confía en que logrará mantener esta nave a flote y pide tiempo. Pero entretanto, los incendios internos del PUSC se avivan. Y no se vislumbra una generación de recambio, el caballo de batalla de Calderón al retomar el control del PUSC en el 2002, luego de la derrota de su candidato Rodolfo Méndez. En esa ocasión, Calderón habló de renovar la dirigencia, tarea interrumpida por los escándalos que alcanzaron a los expresidentes, y de los cuales el partido no logra sacudirse. Y ahora el PUSC enfrenta el reto de unir, antes que al partido, al mismo calderonismo. |
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