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Octavio Getino: "Aquí es puro cine gringo" Rodolfo González Ulloa Experto en sétimo arte dice que ticos pagan US$4 millones al año por ir al cine Un minuto antes de empezar la entrevista, Octavio Getino se detiene a mirar una botella de agua que le han puesto en el escritorio. "Nunca había visto este sistema de chupón para beber agua, tomar en esto es como experimentar una especie de regresión a la infancia. ¿Lo inventaron en Costa Rica?" María Lourdes Cortés, directora de la Escuela de Cine de la Universidad Véritas, y anfitriona de la visita de este investigador, lo observa y, por su gesto, se hace muy predecible lo que va a decir: "No, no, que va, tenelo por seguro que se trata de un invento gringo". En manos de Hollywood Para Getino, cineasta e investigador, de origen español pero nacionalizado argentino, la influencia norteamericana en los hábitos de consumo en Costa Rica es más evidente cuando le hablan de cine. "Aquí la cartelera es 95% estadounidense. El fenómeno se repite en América Latina, pero en Costa Rica se ve más pronunciado", sentenció. En su más reciente libro Cine iberoamericano: los desafíos del nuevo siglo, el investigador argumenta el dominio estadounidense es muy claro a través de las dos principales distribuidoras locales: Romaly y Discine. "El país tenía en 1995 unas 40 salas de dedicadas a exhibir un total de 200 películas, de las cuales el 95% procedía de los Estados Unidos. Las tres cuartas partes de este negocio se centralizaba en la empresa distribuidora Magaly, correspondiendo el 25% restante a Discine y Sala Garbo". Para 2004, Getino contabilizó un total de 83 pantallas en todo el país, ubicadas en su mayor parte en centros comerciales, y con el mismo tipo de programación: predominantemente estadounidense". El mercado tico ¿Qué significan estos datos? Para el investigador, representan un mercado de US$4 millones de recaudación anual, aportados por 2 millones de espectadores (se se considera un precio promedio de entre US$2,5 y US$3 por entrada). "La excepción la constituye un pequeño grupo de salas: cine Garbo, ocupadas de programar cine de autor, europeo y latinoamericano. Algo parecido sucede con una pequeña sala del Circuito de Cines Magaly, dedicada a ofertar filmes diferentes". ¿Tiene sentido producir? Según Getino, las cifras mencionadas son relevantes porque el país está apostando cada vez más recursos económicos a la formación de profesionales del mundo audiovisual, y las salas de cine siguen siendo, por lo menos para América Latina, el principal medio para recuperar la inversión realizada. Sin embargo, es un hecho que ninguna largometraje costarricense, exhibido en salas, logró amortizar sus costos en el mercado local (con excepción de Eulalia, producida por Oscar Castillo en los ochentas). "Se estima que el costo promedio de una producción nacional es de entre US$200.000 y US$700.000, debido a que los rubros de material de filmación, equipos y procesado, deben financiarse en divisa extranjera, por carecer el país de empresas propias para esa labor", dice Getino en el libro, en el cual también critica a las televisoras y videoclubes, por ofrecer solo material estadounidense. ¿Qué hacer? "Sería muy pedante dar consejos a un país que conoce mejor su realidad que yo. Pero sí me atrevería a sugerir que las producciones ticas tuvieran más temas regionales, de manera que se facilite su difusión en mercados más amplios que el local", dijo. Quizás es un buen consejo para un país que bebe agua "con chupones", pero que en materia audiovisual ya no está tan en pañales. Escuche un podcast sobre el tema en www.capitalfinanciero.com. |
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