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Ilustración Manuel Canales / Para EF / ARCHIVO

¿Las empresas tienen alma?


Guillermo Edelberg*
Para El Financiero

Las compañías "se miran el ombligo" para buscar legitimidad

El diccionario define alma como: "viveza, espíritu y energía" pero también como "aquello que da espíritu, aliento y fuerza a algo".

¿Qué se entiende por alma en la empresa? R. S. Tedlow recuerda que luego de una decisión de 1886 de la justicia de los Estados Unidos, donde se declaró que la corporación era una "persona", los comentaristas observaron la ausencia de alma en la "persona corporativa". Las grandes empresas respondieron que, por el contrario, sí estaba presente (Remembering Roland Marchand 1933-1997. Business History Review. Boston: primavera de 1998).

El profesor Marchand se ocupó del tema y de su relación con los esfuerzos de "relaciones públicas" desde fines del siglo XIX al término de la Segunda Guerra Mundial. Sus conclusiones señalaron que en los comienzos de este periodo estas aspiraban a que se les reconociera un alma corporativa y que sus esfuerzos en este sentido fueron "amplios, piadosos, poco concentrados y quijotescos". Al final del periodo, sus aspiraciones eran ser reconocidas como "un buen vecino".

Otras definiciones

Más cerca en el tiempo, algunos autores exponen:

"El CEO debe establecer la visión de la empresa. Para esto es esencial desarrollar un alma empresaria que abarque los intangibles del espíritu humano que sienten las necesidades de otros por medio de aspectos como significado, propósito, empatía, cuidado y participación" (L. E. Piper, Winning Loyalty with a Vision and a Corporate Soul. The Health Care Manager. Frederick: octubre-diciembre de 2005)

"El alma organizacional pone en movimiento las posibilidades humanas más profundas y sagradas. Se manifiesta cuando las personas vuelcan creatividad, energía y pasión en el trabajo y viven su vida en forma plena". (J. Izzo y E. Klein, The Changing Values of Workers: Organizations Must Respond with Soul. The Healthcare Forum Journal. San Francisco: mayo-junio de 1998)

"Un directivo explica el concepto de "alma" en el lugar de trabajo de la siguiente manera: Hacer que la gente se ponga a hablar acerca del alma organizacional significa hacerlos hablar acerca de cómo empleados y gerentes se conectan unos con otros y con la persona que se beneficia con el trabajo realizado" (T. Brown, "Corporate Soul": Meaning Behind the Buzzwords. Harvard Management Update. Octubre de 1998)

Autenticidad

El autor citado en último término agrega que para Allan Cox, autor de Redefining Corporate Soul, "un número de gerentes más grande que nunca está tratando de convertir el lugar de trabajo en algo 'auténtico' para todos los involucrados y la única manera de hacer que esto suceda es aumentando radicalmente el nivel de auto-conocimiento de las personas y de la empresa".

No todos piensan de esta manera. El historiador Thomas Frank quien, entre otros proyectos, estudiaba la historia de la literatura sobre el management, dijo lo siguiente en una entrevista publicada en septiembre de 2001 en la Harvard Business Review (Management Theory ? or Theology?):

Se supone que el mundo de los negocios es la parte más práctica de la vida americana.

Sin embargo, lo que leen los gerentes es fantasioso y desconectado de la realidad. Hoy día muy pocos libros entran en la categoría de lo que llamo Taylorismo, donde incluyo los que tratan acerca de cómo hacer más racionales y eficientes los negocios y sus procesos. Reengineering the Corporation (J Champy y M. Hammer) fue el que más se acercó a esto en la última década y aun en este caso sus autores hicieron un gran esfuerzo para distanciarse de la tradición Taylorista. Esta corriente prácticamente desapareció y todo lo que se ve ahora es ese "material que mira el ombligo" (navel-gazing stuff) referido al cambio y a la gente que medita sobre si la empresa tiene alma o no.

Hoy día nuestros conciudadanos trabajan más fuerte que nunca. Si uno le va a dedicar su vida a una empresa, mejor que sea algo especial. Por esto la empresa debe ser descrita como algo más grande que una persona, como algo que tiene sentimientos y nos sobrevive, que tiene valores, que tiene marcas trascendentes, que tiene un alma.

Por esta razón los gerentes duros y prácticos leen este material increíblemente suave. Quienes leen libros sobre el alma de las empresas no buscan consejos prácticos. Lo que buscan es reafirmar su fe.

La opinión anterior implica, de alguna manera, que muchos en las grandes corporaciones se hallan aún hoy a la búsqueda de "legitimidad".

*Profesor emérito de Incae.


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