| Archivo | Indicadores | Lun 10 jul, 2006 - Dom 16 jul, 2006 | Escríbanos |
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Entre Paréntesis: Paloma Juan Pablo Ferrari Periodista
Me tomo esta tribuna por asalto para dejar huellas de ti y también dejártelas. Han pasado dos años y aunque apenas te animas en la vida, es un hecho que ya la saboreas, la acaricias y la empiezas a recorrer con palabras de pregunta y asombro. Mi pequeña, te he visto inquieta con la luna, el mar y las miradas de la gente, y cada vez que te detienes sobre ellos, tus enormes ojos mantienen esa candidez y serenidad que muchos quisiéramos conservar toda la vida. Cuando todavía podía sostenerte entre la mano y el hombro te prometí hacerme maestro, pues sin vanidad creía que los años vividos hacían inevitable el haber aprendido algo; sin embargo, cada vez me convenzo más que mucho de lo importante recién está empezando a caminar contigo, por eso a diario me repito que me he vuelto aprendiz y pequeño de nuevo. A pesar de ello, quisiera blindarte y evitar que tuvieras que elegir entre la memoria y el olvido pues siempre habrá cosas que no se pueden separar, aunque unas te hagan reír o llorar. Inevitablemente estarán juntas. Habrá otras en cambio en las que resultará mejor permanecer exactamente sobre esa imaginaria línea divisoria que las separa, dicen que es sabio saber distinguir cuando hay que quedarse observando y no cruzar el tenue trazo de juzgar si algo es razonable o indebido, si algo es tedioso o pasional. Me animo a pensar que en el momento preciso, sabrás tomar la decisión correcta y entonces vendrán las mejores conquistas para ti misma, y aunque habrá quienes te pongan a elegir, a escoger y caminar de su lado, no te rindas, porque la delicada línea seguramente seguirá ahí. Imagino que pensarás -y más de alguien también- que esto se parece a otra de esas arengas que moralizan la vida de forma innecesaria e inútil. Pues no te culpo, sin embargo, solo trato de hacerte dormir sin que tengas -todavía- que discutir con la almohada dónde está el bien y dónde está el mal. Mantén esos ojos abiertos, separa tus labios de asombro cuantas veces sea necesario, la guerra sigue instalada entre nosotros y el cielo parece envejecer, y aquí como si fuera poco, llora a rabiar. Pero por favor no te metas al cine a buscar a los malos, hace rato que se cayeron del telón, ¡¡sal de ahí, protege lo que has aprendido, trabaja por lo que crees, defiende tu pan, pero sobre todo tu alegría!! Como ves, te vuelvo a presentar la vida, sé que estás prestada entre nosotros, por eso te la dejo con todos los derechos del amor y con un mar de dudas. Cuando pases la gripe y la tos, cuando un rojo escalofrío marque tu edad de adolescente, espero que conserves un ejemplo por cada beso que te reclamó el fanfarrón de tu padre. |
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