| Archivo | Indicadores | Lun 29 may, 2006 - Dom 4 jun, 2006 | Escríbanos |
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Producción | Pretenden transformación total para contener caída y disputar mercados Fanal aspira a laborar como empresa Mario Bermúdez Vives Al menos 60% de su capacidad estaría ociosa La Fábrica Nacional de Licores (Fanal) procura pasar de su trago más amargo en sus 155 años de añejamiento, a un brindis con sabor empresarial. El Gobierno pretende convertir a Fanal en una entidad competitiva, que se maneje como empresa privada y eventualmente, capaz de disputar el mercado del alcohol en Centroamérica.
"No la vamos a cerrar, ni a regalar, ni vender como chatarra. Queremos darle una estructura competitiva en el campo empresarial, y una vez que eso ocurra, veremos si se piensa en poner acciones en la bolsa o se busca coinversión", declaró Francisco Oreamuno, presidente ejecutivo del Consejo Nacional de Producción (CNP). El primer paso será darle un giro y recuperar las ventas. El CNP es el ente rector de Fanal. Oreamuno dijo que su asesor especial para Fanal, Carlos Villalobos -con experiencia de más de una década en el mercado privado de licores- podría revertir la lenta dilución de la Fábrica. El nuevo enfoque implicaría desde reforma legal, hasta la posibilidad de nuevos productos, como whisky o ron (véase recuadro: "Sobre la mesa"). Fuerte resaca No será tan sencillo como brindar y celebrar. Villalobos asegura que Fanal todavía es rentable, pero se encuentra en una ruta peligrosa. "Hay que actuar rápidamente", declaró. Además, hay recelo en el Sindicato de Empleados del CNP y Afines; su secretario general, Olman Chinchilla, indicó que pidieron la propuesta por escrito. "Nos comunicaron que quieren convertir Fanal en empresa como Correos, con acciones. Estamos a favor de fortalecer Fanal, pero tenemos dudas. Estos procesos terminan por debilitar las entidades", explicó. Y Fanal no es precisamente un ejemplo de vigor. Su producción cayó de ¢1.100 millones a ¢500 millones por mes en poco más de un año, según Oreamuno. Nada alentador para una entidad que a pesar de tener el monopolio de la destilación del alcohol, enfrenta una carga impositiva que representa el 50% de sus precios, y que debe trasladar la mitad de sus ganancias al CNP. Fanal pareciera no recuperar su pulso, tras los golpes recibidos entre 1998 y el 2000. El primero consistió en la resolución del Ministerio de Salud de prohibirle el proceso de fermentación de alcohol, lo que limitó a Fanal a destilar el líquido, que debía comprar a empresas como Taboga, Catsa y Laica, entre otras. Posteriormente, en el 2000 recibió una carga fiscal que duplicó su precio. El efecto sobre las ventas fue inmediato: bajaron a casi la mitad (véase gráfico: "Menos rondas"). La resaca se mantiene vigente. Su producto estrella, el guaro Cacique, bajó de 429.000 cajas vendidas en el 2004, a 391.000 en el 2005. Nueva administración... Oreamuno y Villalobos aseguran que el concepto de Fanal debe virar. Para esto es clave si se mira el vaso medio lleno o medio vacío. Según autoridades de Fanal, un 60% de la capacidad de la entidad estaría ociosa. Esto va desde recipientes e instalaciones vacías en Grecia, hasta la existencia de un millón de litros de ron, esperando embarrilados en las bodegas desde hace siete años a que Fanal pueda comercializar esta bebida. En estas instalaciones conviven equipos con más de tres décadas, con maquinaria de avanzada como un espectrofotómetro ultravioleta, y códigos que deberían permitir la trazabilidad de toda la producción. Pero la clave del cambio estaría en un cambio integral para Fanal. Oreamuno asegura que se requiere de una cultura competitiva. "Nunca han vendido el guaro, siempre se los han comprado. Debemos pensar en una reingeniería, ser imaginativos", dijo, tras advertir que el mercado centroamericano sería una posibilidad. Villalobos coincide con la necesidad de adoptar una cultura empresarial, pero es más prudente pensar en incursiones regionales. Mercado en las rocas En el ámbito empresarial también existe la impresión de que Fanal no ha logrado aprovechar sus condiciones. Edgar Herrera, director ejecutivo de Laica, opinó que el mercado nacional de licores está dominado por los productos internacionales. "Uno siente que Fanal podría competir más vigorosamente, ya que tiene buenos productos", afirmó. Miguel Angel Sánchez, gerente de Centenario Internacional, consideró que el monopolio afecta la industria. "Como entidad del Estado las acciones son muy lentas y requieren muchos trámites burocráticos", dijo. Para Sánchez, se debería realizar una labor para apoyar la producción y desarrollo de concesionarios, a fin de impulsar exportaciones y creación de productos con denominación de origen. Además, pidió una labor más agresiva para reducir el contrabando. Este es un punto considerado clave por Villalobos. "Es un asunto de salud. El contrabando defrauda al fisco y amenaza la salud de la gente", aseguró. El mercado nacional no es despreciable y el negocio es en grande (véase gráfico: "La repartición de las cajas"). Solo Laica ganó una licitación para proveer 4,6 millones de litros en el 2006 y 5,6 millones en el 2007, por un valor de ¢6.400 millones. Es claro que el negocio no se encuentra en su zarpe. Pero Fanal debe detener su paso tambaleante, antes de pensar en pedir otra ronda.
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