| Archivo | Indicadores | Lun 29 may, 2006 - Dom 4 jun, 2006 | Escríbanos |
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Las ilusiones de un discurso Cristóbal Pérez-Jerez Alvarado Profesor universitario La cultura occidental tiene sus orígenes en Grecia. Con el fin de promover la unidad de las distintas poblaciones helénicas, aquel maravilloso pueblo generó una cultura que fuera la base de su desarrollo. Como dicen Jordi Ferrer y Susana Cañuelo: "Los griegos utilizaban los mitos para explicar el origen del mundo y todo lo que les ocurría". Gracias a los mitos se sentían protegidos y unificados ante la inmensidad del mundo. Costa Rica ha sido ejemplar en el surgimiento de los Estados nacionales en América Latina. Cuando todos los próceres de la independencia iniciaron la construcción de Estados, propusieron que el principal problema nacional era la seguridad nacional, y se dedicaron a construir ejércitos y cuarteles, que todavía hoy son un peso muerto para el desarrollo. Costa Rica decidió que su principal problema era la educación primaria, y se dio a la tarea de construir escuelas. Es uno de los hitos que marca la diferencia entre el progreso pacífico y estable de este país con respecto a la mayoría del resto del tercer mundo. Desde el surgimiento como república independiente, Costa Rica se ha levantado en base a mitos heroicos que le dan grandeza a los valores del costarricense, su apego a la paz, su sentido genuinamente democrático, su creencia en la equidad y solidaridad social. Creer de nuevo El discurso de toma de posesión de Óscar Arias nos ha motivado a creer de nuevo. Dentro de cuatro años sabremos si fue demagógico o una legítima agenda nacional. "Hoy -dijo el Mandatario el pasado 8 de mayo- reinventamos la hermosa travesía histórica de este pueblo, capaz, a lo largo de casi dos siglos, de labrar una forma de convivencia definida por el amor a la libertad, la solidaridad, el respeto a las instituciones y la vocación de vivir en paz". La esencia de confiar en el alma nacional, capaz de crear un pueblo amante de la democracia y creyente en la convivencia pacífica es una responsabilidad que todos tenemos que compartir, en primer lugar los que somos maestros; no podemos difundir teorías de confrontación y lucha de clases. Tenemos que confiar en reconstruir el rumbo de progreso compartido. "Corren tiempos de cambio y de definición. Como seres humanos, como latinoamericanos y como costarricenses, no podemos darnos el lujo de la irresolución. Hemos llegado a una encrucijada y debemos tomar decisione". El éxito fundamental del pueblo costarricense es que se siente convocado por un mito, ser un pueblo amante del trabajo y la paz. Eso ha llevado al pueblo ha tomar las decisiones fundamentales en los momentos más álgidos de su corta historia: Educación en medio de la construcción de cuarteles, paz y trabajo en medio de la guerras civiles latinoamericanas, eliminación del ejército en medio de la larga noche oscura de los militares. Es un pueblo diferente que merece un lugar en la historia. |
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