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| Archivo | Indicadores | Lun 29 may, 2006 - Dom 4 jun, 2006 | Escríbanos |
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Investigación | Utilizaría mecanismo de inversión privada de acciones Franklin Chang abre empresa a inversionistas regionales Carlos Cordero Pérez Conforme avance proyecto de diseño y prueba de cohete de plasma ampliará búsqueda de capital El exastronauta Franklin Chang Díaz empezará a buscar a partir de julio próximo unos 50 inversionistas centroamericanos para reunir US$15 millones que servirán en la etapa inicial de diseño y prueba de un cohete de plasma que desarrolla su firma Ad Astra Rocket Co. Ese dinero es parte del monto total requerido de US$150 millones para construir y comercializar el cohete a partir del 2011.
Mientras esa cantidad se buscará entre diversos tipos de inversionistas a nivel global, la idea de incorporar centroamericanos tiene como propósito "que ellos participen de esta aventura espacial", dijo Ronald Chang, director de Ad Astra en Costa Rica y hermano de Franklin Chang. Para él, sí es posible encontrar en el istmo ese tipo de aportes. "Nos sorprendió positivamente que en la región hay inversionistas con capacidad para participar en este tipo de negocios", dijo. El plasma es considerado el cuarto estado de la materia (los otros son sólido, líquido y gaseoso). Se obtiene con el calentamiento a altas temperaturas (1.000 grados centígrados) de distintos gases y se usaría en cohetes para el traslado de naves en el espacio (véase recuadro: "Tecnología de avanzada"). En Costa Rica el laboratorio de Ad Astra, ubicado en Guanacaste, se encargaría de diseñar y probar un mecanismo para eliminar el exceso de calor que se produzca en el cohete, mientras el 90% de la operación se realizaría en el laboratorio de la firma en Houston, Estados Unidos (EE. UU.). En su funcionamiento actual, Ad Astra cuenta con recursos aportados por filántropos de EE. UU. y Europa, incluyendo un aporte de US$3 millones por un inversionista suizo cuyo nombre se reserva. Para reunir el capital entre inversionistas centroamericanos, Chang recurrió a la asesoría de la división de banca de inversión del Grupo Aldesa, que le sugirió utilizar un mecanismo de oferta privada de acciones con diferentes tipos de cobertura que podrán escoger los inversionistas. Si bien los detalles no pueden revelarse, Óscar Chaves, director de esa división de Aldesa, explicó que una de las opciones es de amplia cobertura pues se invierte una parte en acciones del proyecto y el remanente en un activo de riesgo, por ejemplo en un bono del Gobierno de EE. UU. Al vencimiento del bono, se distribuye la utilidad y el principal entre los inversionistas. Más fuentes Conforme el proyecto avance, Chang procurará integrar más inversionistas hasta completar los US$150 millones. De estos, US$46 millones se requerirán en el 2007. Según Chang y Chaves, en el mercado internacional existen muchas posibilidades para obtener esos recursos, pero la idea es que Ad Astra se prepare más y se inscriba en el 2011 en la bolsa de Nueva York. En este caso se realizaría una oferta pública de acciones, que implica la transmisión de la información y el ofrecimiento por medios masivos y la venta de acciones y valores al público o grupos determinados (véase nota: "Firma de..."). Con los pasos previos que dará Ad Astra para obtener los recursos se evitaría perder el control sobre la firma y el proyecto frente a uno o varios inversionistas con gran poder. La atracción de inversiones sería posible gracias a varias fortalezas que Chang tiene a su favor. En primer lugar, luego de 25 años de investigación en el centro espacial Lyndon B. Johnson de la National Aeronautics Space Administration (NASA) de EE. UU., esta le cedió la patente del cohete de plasma condicionada a avances exitosos. En segundo lugar, podrá lograr contratos paralelamente con entes y empresas. En tercer lugar, Chang reunió un reconocido grupo de colaboradores, que incluye exastronautas, al premio Nobel de física de 1976, Samuel Ting, e investigadores locales. Ad Astra tiene alianzas con siete universidades de EE. UU. y buscará joint ventures con empresas que fabricarían las partes del cohete para que la compañía las ensamble en Houston. Estos acuerdos implicarían participaciones en ganancias y acciones. Oportunidades y riesgos Para los inversionistas regionales y la firma de Chang, este proyecto significa involucrarse en una industria que empieza a romper cada vez más la "fuerza de gravedad" de los negocios tradicionales y va a la búsqueda de nuevas fronteras (véase nota: "Negocio..."). Pero existen riesgos: que ninguna agencia espacial compre el cohete o que otras empresas diseñen un mejor proyecto, entre otros. A pesar de eso Chaves, de Aldesa, dijo que es una gran oportunidad pues se trata de un negocio en nacimiento y con un inmenso potencial. "Es una industria en desarrollo y que alcanza trillones de dólares".
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