| Archivo | Indicadores | Lun 19 jun, 2006 - Dom 25 jun, 2006 | Escríbanos |
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"Los planes de desarrollo se han convertido en una farsa" Kattia Bermúdez Mora Kevin Casas descarta que Ministerio de Planificación asigne los presupuestos en lugar de Hacienda Angustiado por la hora, el segundo vicepresidente, Kevin Casas, solicitó más tiempo a El Financiero para iniciar la entrevista en uno de sus dos despachos, ubicado en el segundo piso del edificio del Mideplan, en Barrio Dent. Precisamente, ese jueves 15 de junio vencía el plazo para que las instituciones públicas presentaran sus presupuestos, y él tenía que revisar los documentos antes de firmarlos y entregarlos. ¿De qué vamos a hablar?, preguntó el Vicepresidente. De su otra responsabilidad, el Ministerio de Planificación (Mideplan). Para Kevin Casas, asumir ambas funciones, lejos de restar prioridad a una sobre otra, permite servir de puente entre la planificación del desarrollo del país y el Poder Ejecutivo. Casas asume un ministerio olvidado por administraciones anteriores, cuando surgió como oficina, luego fue ministerio y a la fecha terminó siendo un recargo. Ante el nivel de deterioro de la entidad, Casas aseguró que tiene otros planes para este ministerio: se dedicará a planificar, a pensar, a escribir sobre el desarrollo del país. Otra de las funciones será ordenar la cooperación internacional, cientos de millones desarticulados hacia necesidades dispersas para un país sin prioridades. Y aunque los críticos del Mideplan han advertido la necesidad de que asuma la asignación del presupuesto nacional, en lugar de un Ministerio de Hacienda que lo hace con criterio fiscal, Casas disipó el entusiasmo: "No veo que en este momento sea posible volver a la situación que teníamos por los 70 (...) El presupuesto público, en una situación de estrechez fiscal, es inevitable que se vea a través de los ojos del corto plazo". Lo que sí habrá, prometió, será una mejor coordinación con Hacienda y reformas en la elaboración del Plan Nacional de Desarrollo, pues aseguró que se ha convertido en "una farsa". -El Plan Nacional de Desarrollo está desarticulado del presupuesto nacional. ¿Cómo logrará vincularlos? -El Plan se convirtió en un instrumento que no le sirve a nadie. "Por un error bastante serio que se cometió la vez pasada que se elaboró este plan, se convenció a la gente de que solo se podía presupuestar aquella acción que estuviera incluida en el Plan. Entonces, todas las instituciones, a la hora de elaborarlo, mandaron una cantidad enorme de acciones para ser incluidas, y entonces el plan se convirtió en un mamotreto. Eso no le sirve a nadie". -¿Quién lo ordenó? -Esto deviene de una mala interpretación de la Ley de Administración Financiera y Presupuestos Públicos, porque la ley no dice eso. Pero así terminó siendo concebido y construido el Plan Nacional de Desarrollo que está vigente. "Eso lo voy a cambiar. El plan debe transmitir las líneas estratégicas de la acción del Gobierno, y nada más". -¿Cuáles serán los cambios? -Un Plan Nacional de Desarrollo más simplificado y con una visión más estratégica. Esto implica modificar, en consecuencia, todo el mecanismo absurdo que existe mediante el cual se le obliga a hacer a todas las instituciones planes anuales y operativos con un nivel exasperante de detalle. "Los planes anuales son gran mentira, una farsa, en el que ponemos a la gente a mentir. Porque la gente no sabe si eso que puso, repito, con un nivel exasperante de detalle, se va a cumplir o no. En el que ponemos a los propios jerarcas a definir las metas de su gestión, lo cual crea un incentivo para que se pongan unas metas autocomplacientes, y en el que quien recibe los planes e informes de gestión, en el Sistema Nacional de Evaluación que está en el Mideplan, sabe que los demás están mintiendo. "Todo el mundo miente, es una gran farsa, y si de mí depende, lo voy a transformar. "En estos días todas las instituciones están elaborando esos planes. Tienen departamentos enteros llenando matrices. ¿Esta es la administración pública que queremos?" -¿Y el análisis de las instituciones? -Hay que replantear todo el Sistema Nacional de Evaluación, que en este momento está obligado a darle seguimiento a 1.500 acciones de las entidades que quedaron incluidas en el Plan. Allí trabajan 20 personas. "Obviamente, no pueden darle seguimiento verdadero a la ejecución de esas acciones, evaluación que se hace sobre la base de las metas que se autoimpusieron los jerarcas. "Prefiero un sistema que evalúe solo aquellas líneas de acción que sean de interés estratégico para el Gobierno". -¿La información de cada institución sobre sus planes va a Hacienda para que, con base en ella, elabore el presupuesto? -Más o menos. La intención de la Ley de Administración Financiera y Presupuestos Públicos era esa, pero en la práctica no es así. "En la práctica, lo que define la asignación presupuestaria es la plata que hay, punto... Y la urgencia de resolver el financiamiento de las funciones báscias del Estado. "En realidad, no hay una gestión presupuestaria que vaya ligada a los objetivos del Plan Nacional de Desarrollo". -¿Cómo encontró el Mideplan? -Muy desorientado, me parece que es un ministerio que a lo largo del tiempo ha ido perdiendo su función fundamental, que es la de producir información y análisis del desarrollo de calidad. Debe ser el cerebro del Poder Ejecutivo. Esa función claramente la perdió. -¿Cómo piensa rescatar sus funciones? -Quiero situar a este ministerio como un referente en el debate sobre el desarrollo nacional. Además, ordenar la cooperación internacional y generar propuestas viables de reforma del Estado.
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