| Archivo | Indicadores | Lun 6 nov, 2006 - Dom 12 nov, 2006 | Escríbanos |
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Con olfato caliente en un frío negocio Rodolfo González Ulloa Empresario del año de Cámara de Comercio lidera mercado del frío El negocio de Salo Ponchner es el frío (aires acondicionados y algunos equipos de refrigeración para vinos), pero las temperaturas bajas no son una buena metáfora para describir su actitud empresarial. Todo lo contrario: nunca congelaría su idea del negocio en una sola visión y misión, porque si algo lo define es cambiar drásticamente de actividad cuando su olfato de negocios se lo indica. En 1997, con tan solo 30 años de edad, abandonó la gerencia de investigación de Chiquita Brands para administrar un pequeño taller de aires acondicionados para carros, que luego se transformó en una empresa internacional de aires acondicionados para casas, industrias y hoteles: Multifrío. El hotel Four Seassons y el laboratorio del motor de plasma, de Frankling Chang, ambos en Guanacaste, son dos de sus clientes. Así, desarrolló su propia marca local (Air Pro), y expandió sus servicios por Centroamérica, Colombia y Venezuela. Siempre emprendedor, hoy día desarrolla un negocio de franquicias de tiendas de aire acondicionado en el país. Sin miedo al cambio Nada de eso hubiera sucedido de haber continuado con el negocio de instalar y reparar aires acondiconados de vehículos, a pesar de que uno de los socios iniciales del proyecto insistía en continuar por esa vía. “Un buen día eché todas las herramientas que tenían que ver con vehículos, las vendí y dije a la gente de la empresa: a partir de este momento no vamos a atender más carros, no quiero ver ninguno aquí”, sentenció. Ese fue el segundo gran cambio en menos de cinco años: a partir de ese momento se concentraría en el negocio de aires acondicionados para residenciales de lujo. Sin embargo, no había terminado de acomodarse en el sector cuando en el 2005 sometió a Multifrío a un nuevo giro laboral: enfocarse en proyectos grandes, como hoteles e industrias, sin abandonar la asistencia a pequeños clientes. “Yo tengo un lema: no hay que dejar que se asiente el chan, y eso a veces es difícil, porque implica tener que deshacerte de personas muy queridas que de pronto no se ajustan al nuevo plan de negocios de la empresa”, dijo. La campana A pesar de esta visión tan pragmática, Ponchner mantiene relaciones muy horizontales y cercanas con sus 80 colaboradores, según lo expresa la justificación de la candidatura enviada a la Cámara de Comercio para optar por el premio de empresario del año.
De hecho, en Multifrío tienen la costumbre de sonar una campana cada vez que hay una venta extraordinaria o una noticia digna de contar a toda la empresa. “Todos corremos a enterarnos de lo que sucedió, y eso es muy importante, porque en nuestra cultura corporativa todos obtenemos beneficios de los éxitos de la empresa”, dijo Ponchner. Ver crecer una idea de cero es su principal motor. “Yo no me puedo quedar quedito. La gente como yo siempre anda viendo nuevas ideas o proyectos”, dijo. Se autodefine como un emprendedor, y cree que hay cinco cosas que todo empresario debe aprender: controlar el flujo de caja, tener estrategia, saber manejar el recurso humano, tener una visión de futuro y ejecutar. “Visión, sin ejecución es alucinación”, sostiene este empresario, quien se lamenta de que el sistema bancario nacional no premie a los emprendedores. ¿Cómo hacen los nuevos? “En Costa Rica hace falta capital de riesgo. Los bancos prestan un millón de colones solo si están seguros de que el solicitante cuenta con la misma suma para respaldar ese préstamo. ¿Para qué están los bancos si no para dar dinero a los que tienen buenas ideas pero no tienen el capital? “Los bancos del país son distintos a los extranjeros: estos le abren las puertas a uno cuando le otorgan su confianza. Aquí, ¿cómo hacen los nuevos empresarios que se someten a requisitos que nunca parecen ser suficientes?”, afirmó. Lo que viene A pesar de las dificultades, Multifrío no deja de seguir invirtiendo porque el negocio de los aires acondicionados pasa por una etapa de ajustes: hay nuevos gases refrigerantes, que implican aprender nueva tecnología. Asimismo, hay servicios que los clientes piden, como por ejemplo independizar el control de la temperatura para cada oficina. Ponchner se prepara para estas tendencias. Pero sabe que es posible, algún día, promover una fusión con una firma extranjera o local para dedicarse a algo nuevo. Cualquier cosa puede suceder con un emprendedor que no congela el cambio, sino que mantiene caliente el olfato empresarial.
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