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País carece de estudios sobre el síndrome de burn out


Rodolfo González Ulloa

En el 2007 la Caja Costarricense de Seguro Social iniciará un diagnóstico

El estrés sostenido liquida a cualquiera, pero cuando se trata del sector salud el tema tiene consecuencias de cuidado: deshumanización en el trato y agresividad con los pacientes, en distintos grados.

Esta enfermedad, denominada síndrome del burn out, no ha sido estudiado a fondo en Costa Rica.

Según Patricia Redondo, jefa del Departamento de Salud Ocupacional de la CCSS, si bien existen casos de burn out en el sistema de salud costarricense, no será sino hasta el 2007 que se inicie un diagnóstico al respecto.

“Aunque el concepto existe desde hace tres décadas, en Costa Rica muchos de sus síntomas se han diagnosticado y tratado de manera aislada, como dolores de espalda, ansiedad, depresión. Es necesario estudiarlo en su dimensión adecuada: gente que está quemada en su trabajo, y que está atendiendo pacientes”, explicó Redondo.

¿Qué es?

En 1974, Freudemberg, siquiatra que trabajaba para una clínica de toxicómanos en Nueva York, detectó que la mayoría de los voluntarios sufría una progresiva pérdida de energía hasta desarrollar ansiedad, depresión y agresividad con los pacientes.

Fue la sicóloga social Cristina Maslach quien definió el fenómeno como “sobrecarga emocional” o enfermedad del burn out (quemados).

La autora lo definió como un “síndrome de agotamiento emocional, despersonalización y baja realización personal que puede ocurrir entre individuos que atienden a personas en los servicios de salud (véase recuadro: “Síntomas de alta tensión”).

Accidente laboral

Según la especialista Purificación Galindo, de la Universidad de Salamanca, España, la legislación hispana acaba de reconocer este síndrome como un “accidente laboral”.

Esto obliga a las empresas a tomar medidas para prevenir estos problemas de salud en sus colaboradores, mediante la reorganización de los horarios, el seguimiento de las conductas y la realización de cursos de manejo de estrés entre otras acciones.

“Es muy importante diagnosticar a tiempo, porque en etapas avanzadas se han dado casos de enfermeros y médicos en España capaces de desconectar a pacientes que dependen de una máquina para mantenerse vivos ”, señaló.

Eso sí, Galindo, quien en setiembre ofreció una conferencia sobre el tema en la Universidad Iberoamericana, el burn out aplica únicamente para los servicios de salud.

En España y otros países se están realizando estudios sobre el impacto del síndrome en unidades de oncología, neonatología, enfermería y otros servicios.

Por ejemplo, un estudio del 2005 realizado con 1.095 trabajadores sanitarios de 5 hospitales de Girona, España, determinó que un 41,6% presentó un alto nivel de cansancio emocional, sobre todo los médicos y el personal de enfermería; un 23% tuvo un alto nivel de despersonalización, sobre todo los médicos, y un 27,9% tuvo una baja realización personal, en especial los técnicos y los médicos.

En el estudio, los años de profesión, el optimismo, valorar como útil el trabajo y percibir que se es valorado por los demás fueron factores que disminuyeron la incidencia de burn out, cuyos síntomas son: baja realización personal aislamiento grupal y sensación de impotencia o poca utilidad de lo que se hace.

¡Cuidado con el estrés!

Para el doctor Gary Arce, director de servicios de siquiatría de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), el síndrome no debe ser visto como un fenómeno de hospital, sino también de maestros y trabajadores sociales.

De acuerdo con Arce, a parte del burn out hay que tener cuidado con el estrés crónico en cualquier profesión, porque se relaciona con enfermedades cardiovasculares, afecta áreas cognitivas (reduce concentración y memoria), puede causar depresión, afectar al sistema inmunológico y favorecer enfermedades sicosomáticas, entre ellas problemas gastrointestinales.

Durante una reciente conferencia sobre este tema, dictada por la sicóloga Jessica MacDonald, la especialista subrayó la necesidad de combatir el estrés tanto a nivel personal como grupal.

MacDonald entiende el burn out como la “reducción de la respuesta funcional del organismo a las demandas de la vida cotidiana. Esto es causado por la obligación de usar toda nuestra energía, aún la de reserva, sin conservar la suficiente para uno mismo. Es una respuesta crónica a la tensión emocional constante; no la reacción a una crisis ocasional”.

Entre las soluciones para enfrentar este problema, están las sesiones grupales para expresar y validar sentimientos (no para discutir razones), y poner en la agenda actividades que ayuden a fortalecer la autoestima, la salud física y las emociones agradables.

A pesar de que el burn out es un fenómeno de carreras específicas del sector salud, los especialistas coinciden en que el tema es un jalón de orejas para todos los profesionales, sometidos a presiones por periodos prolongados.

Síntomas de alta tensión

El agotamiento emocional empieza a cobrar relevancia en los estudios y legislaciones laborales internacionales, por su impacto en el sector salud. He aquí algunas de sus características.

Señales: Cansancio y desgaste emocional, desvitalización, pérdida de energía tanto síquica como física. Despersonalización en la relación con los otros (pacientes, colegas) con actitudes de irritabilidad, agresividad, impaciencia, cinismo, suspicacia e intolerancia. Pérdida del sentimiento de competencia e idoneidad profesional, desmotivación, pérdida de la autoestima laboral, deserción y abandono de tareas.

Factores precipitantes: El continuo y sostenido contacto con el sufrimiento, el dolor, la muerte. La sobrecarga laboral debida al excesivo número de pacientes, la presencia de patologías cada vez menos reversibles, la carencia de recursos, la presión horaria. La merma en las retribuciones y estímulos de distinto tipo, entre otros.

Facetas: En la primera fase se siente una tensión continua por percibir que las demandas exceden a los recursos para atenderlas. En la segunda etapa se produce tensión sicofísica. En la tercera se suceden cambios de conducta: se evitan las tareas estresantes, se procura un alejamiento personal, hay una tendencia a tratar a los pacientes de forma distanciada, rutinaria y mecánica, anteponiendo cínicamente la gratificación de las propias necesidades al servicio que se presta.

Características del síndrome: Es insidioso, se impregna poco a poco, uno no está libre un día y al siguiente se levanta quemado, sino que va oscilando con intensidad variable dentro de una misma persona (se sale y se entra en el síndrome). Con frecuencia es difícil establecer hasta qué punto se padece el síndrome o simplemente se sufre el desgaste propio de la profesión y donde está la frontera entre una cosa y la otra. Se tiende a negar, ya que se vive como un fracaso profesional y personal: Son los compañeros los primeros que lo notan.

Irreversibilidad: Entre un 5% y un 10% de los médicos que lo sufren tienen que darse de baja.

Fuente:Entrevistas.


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