| Archivo | Indicadores | Lun 6 nov, 2006 - Dom 12 nov, 2006 | Escríbanos |
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Las declaraciones interpretativas José Rafael Fernández Quesada Para El Financiero Las declaraciones interpretativas sirven como un posible paliativo para conciliar las posiciones entre los que están a favor y los que están en contra del tratado de libre comercio con Estados Unidos. El Poder Ejecutivo envió el texto del tratado a la Asamblea Legislativa para su ratificación. Las facultades del Congreso se limitan a su aprobación o improbación. Sin embargo, la Asamblea Legislativa puede incluir declaraciones interpretativas en la ley que aprueba un tratado –avalado por la Sala Constitucional–. En una declaración interpretativa, el Estado declara su entendimiento sobre alguna cuestión abarcada por el tratado o su interpretación de una disposición particular.
Así las cosas, tales declaraciones, bien usadas y formuladas por parte del órgano legislativo, podrían ser un instrumento para aplacar muchas de las posiciones extremas actuales. Por ejemplo, ante algunas posiciones surgidas de una lectura del artículo 3.14 del TLC que dice así: “1. Las Partes comparten el objetivo de la eliminación multilateral de los subsidios a las exportaciones para las mercancías agrícolas y trabajarán juntas hacia un acuerdo en el marco de la OMC para eliminar esos subsidios y prevenir su reintroducción de cualquier manera” Se podría emitir una declaración que diga algo así: “El Gobierno de Costa Rica interpreta que la eliminación de subsidios del artículo 3.14, de ninguna manera puede aplicarse a la educación pública gratuita que el Estado brinda en los colegios agropecuarios del país, toda vez que Costa Rica entiende claramente que la gratuidad de tal sistema de enseñanza, no constituye un subsidio”. Disipan dudas El tema no puede ser tratado con ligereza, ni darle más valor del que realmente tiene. Las declaraciones son simplemente eso, declaraciones que de ninguna manera modifican lo que el texto establece. Sin embargo, pueden disipar dudas y eliminar interpretaciones erróneas –sean estas de buena o mala fe–, y con ello bajar el volumen de la confrontación, al menos con sectores abiertos a examinar seriamente la situación. |
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