| Archivo | Indicadores | Lun 9 oct, 2006 - Dom 15 oct, 2006 | Escríbanos |
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Papaya Music invierte en el Caribe Rodolfo González Ulloa Disco de leyendas del calipso limonense costó US$15.000 Invertir US$15.000 en investigar, producir y vender un disco de calipso es una decisión arriesgada en Costa Rica. Papaya Music, sello discográfico del grupo Mal País, y de autores como Miguel Obregón y Guillermo Anderson, tomó esa decisión por dos razones: La primera como un proyecto de investigación apoyado por una beca taller otorgada por el Ministerio de Cultura Juventud y Deportes de Costa Rica, así como el patrocinio de la Embajada de España. La segunda: elaborar un producto de comercialización para turistas, similar al realizado años atrás con dos discos de Walter Ferguson, un autor de calipsos limonenses. Apoyo cultural
Luciano Capelli, gerente de Papaya Music, sello que produjo elproyecto, explicó que se tiraron al mercado 2.000 copias, entre tiendas especializadas en discos y librerías. “Sin duda el principal mercado de Calypso Limón Legends es el turístico, porque el costarricense tiene la idea de que este tipo de música es para recoger monedas en la calle, o quizás dar ambiente a pequeños restaurantes o bares exóticos, en Limón o en San José. Pocos piensan en el calipso como música para disfrutar en un concierto o escucharlo en un disco. Aquí demostramos lo contrario”, comentó Capelli. Calipso y jazz
Esa es la ruptura que propone este trabajo. De acuerdo con Yazmín Ross, coproductora del disco, los músicos Manuel Obregón y Manuel Monestel se preocuparon por organizar espectáculos en el Jazz Café. La idea era devolver el vínculo que en sus orígenes tuvo el calipso (nacido en Trinidad y Tobago a principios del siglo XX) con el jazz. Por esa razón, combinaron los típicos sonidos del banjo y del quijongo (bajo de cajón) con el piano. Raíces musicales El calipso fue el primer género “exótico” en ingresar a la industria discográfica. Esto ocurrió hace casi un siglo, cuando un equipo de grabación llegó a Trinidad y Tobago en 1914 y los músicos de la isla grabaron esta nueva música con piano, banjos, guitarras, contrabajo y quijongo. El disco Calypso Limon Legends tiene la misma intención: recuperar la sonoridad original en el Atlántico. Técnicamente representó un reto para Draxe Ramírez, encargado del sonido, quien grabó una parte en estudio y otra en vivo, durante varios conciertos de cinco leyendas del calipso limonense, (véase recuadro “voces con aire de mar)” Ese desafío puso otro contexto a lo que dice Walter Ferguson en el calypso “One pant man”: “A certain women call me a one pant man. I shouldn´t be in society calling me self a calypsonian”.
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