| Archivo | Indicadores | Lun 16 oct, 2006 - Dom 22 oct, 2006 | Escríbanos |
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Un banquero que tiene en su cuenta 265 Quijotes Rodolfo González Ulloa Exviceministra de Cultura recomienda abrir un museo El gerente del Banco Nacional, William Hayden, empezó a coleccionar pinturas, esculturas y bustos de Don Quijote en 1980. Ahora su colección personal es de 265 piezas y está en proceso de ordenarlas y elaborar un catálogo que dé cuenta de su variedad y valor económico. Algunas de las piezas son regalos; otras son inversiones personales que van desde souvenirs de bajo costo hasta piezas que cuestan más de US$600 cada una.
El futuro de la colección es un tema que empieza a rondar por su cabeza, consciente de que su familia ya se está cansada de ver Quijotes que saltan de sus maletas cada vez que regresa de viaje. “El caballero andante no vive entre nosotros, más bien somos nosotros los que vivimos entre El Quijote”, comenta el banquero. Todo comenzó con la herencia de una figura de madera que su padre adquirió en los años cincuentas. Quizás por ese regalo, pero también por el recuerdo de un papá que utilizaba con frecuencia frases de Sancho Panza o del caballero andante, sucedió que pronto el personaje de Cervantes empezó a inundarle las repisas, mesas y rincones de su hogar.
Buscando casa ¿Qué hacer entonces con tantas figuras? La exviceministra de Cultura Amalia Chaverri sugirió a Hayden crear una fundación, adquirir una casa y abrir un museo para estas obras. La infraestructura ideal, ambos lo saben, está ubicada en barrio Amón. Se trata de la casa de Mario González Feo, número 757, frente al costado oeste del Instituto Nacional de Seguros, cerca del Ministerio de Cultura.
En 1961, González, otro fanático del Ingenioso Hidalgo le encargó al exministro de Cultura Guido Sáenz una reproducción de las ilustraciones de Gustav Doré (1833-1883). “Don Guido pintó en las paredes exteriores de la casa, sobre mosaicos, seis cuadros. Adentro hay otros dos, de mayores dimensiones. Ese sería el sitio ideal para un museo”, comentó Chaverri.
El problema es que el inmueble no está en venta. Aún así, la exviceministra Chaverri considera que el parentezco de don Guido Sáenz con los descendientes de González Feo podría abrir un puente en una eventual negociación. Según Chaverri, la colección de Hayden es única en su tipo, tanto por la variedad de técnicas como por los temas que incluye. “Él tiene un entierro de Don Quijote, realizada por un artesano costarricense, que tiene una gran profundidad: es impresionante ver las costillas de Rocinante, transportando a su amo sobre un ataúd”, comentó.
Hayden, por su parte, valora mucho una escultura del personaje, valorada en US$3.000 que está hecha en mármol, y que compró en Madrid en 1993. Otros coleccionistas Para la exviceministra Chaverri, no existe en San José una colección mayor a la de Hayden en pinturas y esculturas. Sin embargo, la fiebre por el personaje ha potenciado otro tipo de aficiones. Por ejemplo, el abogado y escritor Jorge Sáenz Carbonell tiene copias de las novelas medievales que leyó Alonso Quijano, y que según Cervantes terminaron por volverlo loco. En cuanto a colecciones de libros antiguos, el empresario Mariano Montealegre Mata, descendiente de la familia del expresidente José María Montealegre, tiene un ejemplar del siglo XIX, traído de Europa.
Por otra parte, el abogado Bernardo Baruch, padre del exministro de Hacienda Leonel Baruch, se ha dedicado a investigar las claves del judaísmo presentes en el texto de Cervantes, especialmente al comparar las enormes similitudes de un juicio que desarrolla Sancho en su ínsula (capítulo 45) con el Talmud (Tratado Nedarim 25 a). Para Quijotes, muchos son los gustos y una sola la afición. |
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