| Archivo | Indicadores | Lun 23 oct, 2006 - Dom 29 oct, 2006 | Escríbanos |
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Blindados contra el miedo Rodolfo González Ulloa Los bajonazos, las ejecuciones y los accidentes son las tres razones por las que se blindan los vehículos en el país. Cada mes, entre seis y nueve vehículos en San José, acuden a una empresa especializada en blindaje para adquirir uno de los seis niveles de protección contra balas y otros ataques. La mayoría son autos de las marcas Mercedes Benz, Toyota 4Runner y Hummer, de General Motors. Sus propietarios son empresarios que pueden pagar entre US$25.000 y US$80.000 para “asegurarse la vida” o proteger a su familia de sicarios, bajonazos o secuestros.
Hay al menos tres empresas que los vendedores de vehículos y jefes de seguridad de compañías mencionan cuando se les consulta por el servicio: Blindcorp y Blindacol, ambas de Colombia, y Armortec. Según Óscar Zumbado, gerente de ventas de Blindcorp, el servicio consiste en una triple protección: vidrios, opacos o latas del vehículo y llantas. En el caso de los vidrios, hay de distinto grosor y combinaciones de policarbonatos, que se utilizan para defenderse de disparos producidos por armas de distintos calibres. Las puertas, techos y tapas a la vez se rellenan con material de balística, y las llantas se protegen con sistemas que permiten al conductor mantener la estabilidad y alejarse con el vehículo aún y si una de ellas ha recibido un impacto de bala.
Para el caso costarricense, el blindaje más recomendado por los especialistas es el de nivel dos, (véase recuadro: “Los protectores”). Requerimientos De acuerdo con Zumbado, el único requisito para blindar un vehículo es que cuente con un motor de al menos 2.000 centímetros cúbicos.
Sin embargo, Carlos Álvarez, de Blindacol, considera que un auto de 1.500 centímetros cúbicos puede acceder al servicio. “Es un asunto de peso. Un nivel dos de protección representa para el vehículo un peso equivalente a llevar un adulto y un niño en el vehículo.
De ahí en adelante, cada nivel aumenta el peso. Aunque esto incrementa el consumo de gasolina, tampoco representa un inconveniente importante si se considera la seguridad que se recibe a cambio”, explicó Zumbado. Ambos reconocen que el servicio tienen una demanda creciente en Costa Rica, no solo por el incremento de la violencia en los robos y los intentos de asesinato, sino por la protección que el blindaje brinda en accidentes.
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