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Política | La crisis se profundiza

Las lecciones de Corea


Constantino Urcuyo
Para El Financiero

La proliferación nuclear: un riesgo para la paz y la seguridad internacionales

Las pruebas nucleares de Corea del Norte no son sino un síntoma más del gran desorden multipolar mundial.

¿Qué podemos aprender de estos preocupantes ensayos que han sido condenados unánimemente por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas?

La paranoia de Pyongyang ha llevado a desarrollar la bomba como arma protectora ante una supuesta intervención de Estados Unidos (EE. UU). dando un ejemplo peligroso a otros estados que quieran protegerse de amenazas externas.

Estados Unidos, a pesar de su gran poder, no lograron impedir, por ninguna vía, la nuclearización de la dictadura estalinista de Kim Jong–il, tanto la vía diplomática de Clinton, como la línea dura de Bush han fracasado.

La intervención de Corea del Sur, Japón, China, EE. UU. y Rusia tampoco logró su objetivo, aunque su espacio diplomático continúa abierto.

La proliferación de armas nucleares amenaza en primera instancia a Asia del Noreste, pero extiende su siniestra mano por el mundo ante la posibilidad de un derrame de la tecnología norcoreana (nuclear y balística) hacia otros estados o hacia movimientos terroristas.

Una reacción en cadena que llevaría a la adquisición de armamento nuclear por otros actores regionales es un fantasma que ha recorrido estos días el escenario.

La compra de armamento nuclear por Corea del Norte podría implicar que el Japón tomará una ruta parecida. Sin embargo, esto es de descartar, dada la voluntad de EE. UU. de continuar abrigando bajo su paraguas nuclear a este país.

Sin embargo, el proceso de transformación militar japonés se acelera como respuesta a su percepción de estos peligros, sobre todo, a partir de los ensayos con cohetes por parte de Pyongyang.

Diplomacia

Las garantías de protección han sido renovadas en la reciente visita de Condoleeza Rice a Tokio, cuando reafirmó el compromiso con la seguridad de Japón y de Corea del Sur.

Los encuentros de alto nivel entre autoridades chinas y japonesas brindan esperanzas de una estabilidad regional sostenida, luego que quedaran atrás las contradicciones de tiempos recientes.

Algunos han manifestado aprehensión ante la actitud de China frente a las duras sanciones propuestas; no obstante, esa posición se explica frente a la posibilidad de que una crisis interna norcoreana provoque migraciones masivas que afecten a la sociedad china.

Más allá de la región, la nuclearización de Corea influenciará el programa nuclear iraní, si tras repetidas advertencias Corea continuó con su programa nuclear, sin consecuencias negativas inmediatas, ¿por qué no continuarían los iraníes con el suyo?

En EE. UU. se ha desatado también una discusión, pues hay quienes culpan a la administración Bush de haberse concentrado en el tema de Irak, donde no existían armas de destrucción masiva, descuidando a Corea y a Irán.

Lo cierto es que, a pesar de su hegemonía planetaria, Estados Unidos no pueden intervenir militarmente en Corea, cuando llevan a cabo dos campañas militares simultáneas (Irak y Afganistán). El riesgo de extender su poder más allá de los límites posibles llama a la prudencia.

La gira de Rice pretende implementar lo más rápido posible las sanciones aprobadas por la resolución 1718 del Consejo de Seguridad (embargo sobre: armas y materiales relacionados; materiales ligados a las tecnologías nucleares o balísticas y sobre productos de lujo), así como a reanudar las conversaciones para que Pyongyang renuncie a su programa de armas nucleares.

La reacción norcoreana ha sido virulenta. Calificó la resolución de Naciones Unidas como una declaratoria de guerra y amenazó con realizar otras pruebas nucleares, cuya preparación pareciera avanzada. La salida no está cerca.


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