| Archivo | Indicadores | Lun 28 ago, 2006 - Dom 3 sep, 2006 | Escríbanos |
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Ciclo de conferencias Tribuna Pública
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Diplomacia | Análisis de primeros 100 días Política externa apenas esboza su ruta Constantino Urcuyo Para El Financiero Agenda ha pasado de la pasividad a una política internacional activa Luego de 100 días de Gobierno se dibujan las principales líneas de acción de la administración Arias en política internacional. Es superficial centrarse en si el presidente Óscar Arias quiere o no protagonismo; todo gobernante lo busca y se requiere de presencia en un mundo globalizado. Lo importante es ver si las acciones responden a los intereses del país. Este gobierno comienza con una situación muy diferente a la de 1986. No hay guerra en Centroamérica y se acabó la Guerra Fría. Por otra parte, los cambios políticos en América Latina llevan la mirada hacia los temas de América del Sur. Los liderazgos con los que se debe dialogar y rivalizar también son diferentes. No se trata de Daniel Ortega y de Vinicio Cerezo, sino de líderes que tienen dimensiones continentales e inclusive mundiales como Hugo Chávez y Lula. Una de las primeras metas del Gobierno es lograr el próximo año un puesto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Esto es positivo pues aumenta nuestro margen de maniobra internacional. Sin embargo, nos obliga a una actividad diplomática muy intensa. Agenda pacifista Coherentes con una tradición pacifista, las propuestas para limitar el comercio de armas a nivel mundial constituyen un buen apoyo para los esfuerzos de la política exterior. La decisión de trasladar nuestra embajada en Israel de Jerusalén a Tel Aviv parece obedecer no solo a obtener votos del mundo islámico, sino también a diversificar nuestras relaciones comerciales. La decisión es complicada por la importancia de los judíos en nuestro país y por la continuidad de nuestro apoyo a la existencia del estado de Israel. Ni la reacción israelí calificando la decisión de "rendición ante el terrorismo" ni la respuesta del presidente Arias llamando idiotez a esta, parecieran augurar excelentes relaciones entre ambos, al menos en lo inmediato. Impacto en comercio Las relaciones con la Unión Europea tampoco se anuncian fáciles, después de que el presidente Óscar Arias calificara a los europeos como prepotentes; aunque su posición de no aceptar condicionamientos, particularmente el del Parlamento Centroamericano, responde a una tendencia de mucho arraigo en Costa Rica. Defender la singularidad costarricense y no hacerse muchas ilusiones con la negociación es prudente y positivo. Al asumir la presidencia del Sistema de Integración Centroamericano (SICA), el Gobierno denunció las insuficiencias de la institucionalidad centroamericana y planteó una agenda de reformas que dieron una posición activa al país. El intento para mediar en Colombia no ha generado acciones de seguimiento, pero sí muchas críticas por injerencia en conflicto externo. Tanto críticos como quienes apoyan esta iniciativa llevan su dosis de razón. La inmigración colombiana nos obliga a permanecer atentos ante el resultado de dicho conflicto. Un excesivo compromiso personal del presidente Arias podría llevarlo a desatender adecuadamente la política interna. Cuba, Taiwán y Venezuela A pesar de la negativa presidencial de rechazar lo dicho del vicepresidente cubano, persiste la duda si la búsqueda de un acercamiento con La Habana obedeció a un intento de apaciguamiento de la izquierda sindical, tratando de intercambiar paz social por apertura hacia Cuba. Podría discutirse si dicho objetivo es válido; sin embargo, lo que quedó claro fueron las fallas en la ejecución de ese intento, que hicieron aparecer contradicciones y provocaron un ácido intercambio con los jerarcas cubanos. Las relaciones con Taiwán también han ocupado la atención, pues algunas declaraciones del presidente Arias habían dejado entrever la posibilidad de establecer relaciones con China. La reciente visita del canciller taiwanés y las donaciones para la reconstrucción del Hospital Calderón Guardia auguran, aparentemente, el mantenimiento de las actuales relaciones. La ausencia del presidente Hugo Chávez en la toma de posesión reveló algunas tensiones, que trataron de amortigüarse durante la reciente visita del canciller venezolano. No obstante, la relación parece inclinarse más por los intentos de obtener petróleo barato que por un diálogo político. Aciertos y fallas Tal vez la principal falla diplomática de este periodo la constituyó el viaje al Vaticano, donde el presidente Arias involucró a ese Estado en una disputa interna sobre el tratado de libre comercio y de paso se granjeó un conflicto con los obispos. El resultado es mixto, aciertos y algunas fallas. Lo que sí es cierto es que se ha pasado de la pasividad a una política exterior activa. La diplomacia costarricense se mueve de nuevo, esperemos que sea en buena dirección. |
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