| Archivo | Indicadores | Lun 9 abr, 2007 - Dom 15 abr, 2007 | Escríbanos |
|
|
Porcicultores cumplen una década sin exportar por negligencia estatal Gilda González Sandoval Mipro se compromete a certificar ausencia de fiebre porcina en el 2008 Diez años después de que en el país se erradicó la fiebre porcina clásica, los porcicultores siguen atados de manos para conquistar mercados internacionales y los ofrecimientos incluidos en los tratados comerciales están solo en el papel. La causa principal es que en todo este tiempo el Estado no ha certificado ante la Organización Internacional de Episotias (OIE) que el país está libre de esa fiebre, requisito indispensable para que otras naciones importen el cerdo producido aquí. La fiebre fue erradicada en 1997. Tampoco se ha hecho la homologación de los sistemas sanitarios para entrar a los mercados internacionales. “Falta voluntad política. Necesitamos esa certificación para seguir adelante, porque todos los ofrecimientos de los tratados comerciales no se han podido cumplir por lo mismo”, indicó el presidente de la Cámara de Porcicultores, Renato Alvarado. Sin embargo, hay otro problema propio del sector: falta de unidad. Así lo reconocen Esteban Brenes, exministro de Agricultura y Ganadería, y Ana María Conejo Elizondo, directora ejecutiva de la Cámara de Porcicultores. “Es importante que el sector se interese en integrarse más, colaborar más entre ellos y evitar cuellos de botella”, dice Brenes. La respuesta del Gobierno es que faltan recursos para hacerlo, pues, según cálculos, una certificación de este tipo cuesta más de US$500.000. Esa certificación requiere de un censo agropecuario y uno porcino, otro de los cerdos salvajes (cariblanco y saíno), un monitoreo epidemiológico permanente en fronteras, certificar la movilización de animales dentro del país e identificar las granjas (cantidad y ubicación). Sin embargo, el director del Servicio Nacional de Salud Animal (Senasa) del Mipro, Yayo Vicente, aseguró que esa certificación es prioridad del Gobierno y se comprometió a resolver el tema en el 2008. Para ello, están buscando recursos externos para que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) trabaje. “Por ausencia de ese censo es imposible planificar. Si no sabemos qué está ocurriendo no podemos proyectarlo a nivel internacional”, aseguró Vicente. Mientras tanto, el sector ha crecido en producción, con la matanza de más de medio millón de cerdos al año (véase gráfico: “Matanza...”). Hace 10 años, apenas superaban los 300.000 cerdos.
Tratados de papel Todo lo pactado en los tratados comerciales se ha quedado sin concretar por no contarse con ese certificado. A México no han podido exportar, tampoco importar porque los cerdos de ellos padecen de la enfermedad ojo azul. En el acuerdo con Canadá les ofrecieron ayuda técnica y dinero que nunca llegó, afirmó Renato Alvarado. Con Chile, un grupo de productores de carne de cerdo quiso hacer negocio, pero concluyó que era mejor comprar carne para luego exportarla a Japón. No se concretó por el certificado. En el caso de Caricom, los porcicultores solo pueden exportar las patas delanteras del cerdo. El único mercado de exportación de los porcicultores es Centroamérica, su mercado natural, pero ahí compiten con carne de segunda y tercera calidad, según dijo Alvarado (véase entrevista: “Porcicultores solo...”) Con el tratado de libre comercio con Estados Unidos, el sector no ve ninguna diferencia con los anteriores, sobre todo, porque competirían con los subsidios que ese país le brinda a sus productores. Por lo anterior, ante el acuerdo comercial con la Unión Europea, se niegan a que los incluyan en la negociación. “Europa es uno de los continentes con más subsidios a la producción y exportación y acá ocurre todo lo contrario”, dijo Alvarado. ¿Pero está el sector preparado para conquistar los mercados y competir con eficiencia? Ana María Conejo Elizondo, directora ejecutiva de la Cámara acepta que a los productores les falta unirse para de esta forma negociar mejores precios de venta y de compra de insumos, entre otros (véase nota: “Sector...””). Otras barreras Hay otros problemas: el alto costo del maíz y la soya (básicos para los concentrados alimenticios de los animales) y el alto costo de la carne, a raíz de los cambios de consumo por la aparición de la gripe aviar en el pollo. El valor de los insumos alimenticios ha aumentado desde que Estados Unidos, donde se compran esos productos, decidió utilizarlos para la producción del combustible etanol. “El etanol ya es competencia del consumo animal. Debemos buscar una fuente de alimentación para suplir el mercado interno”, dijo el porcicultor Joaquín Masís, que tiene granja en San Rafael de Alajuela. Pero el Gobierno cree que es imposible pensar que sin el maíz se logre satisfacer el mercado nacional. Según Daniel Orlich, porcicultor en San Ramón de Alajuela, no han podido trasladar ese costo al industrial o al consumidor. “Casi el 80% de la producción es para pagar concentrados”. En estas condiciones, la promesa del Gobierno de certificar en el 2008 da un respiro al sector, en medio de la apertura comercial.
|
Multimedia
Ver reglamento Encuesta sitio web El Financiero
Ver reglamento "Renueve y gane un cupo al seminario internacional de marketing"
Ver reglamento "Convierta su cortesía en suscripción" De nuestros anunciantes
Todo Nuevo Pathfinder 2006: Emociones en grande |
|
|
| ¿Quiénes Somos? | Condiciones de Uso | Privacidad | Anúnciese en la versión impresa de El Financiero y Capital Financiero |
|
© 2007 El Financiero y Capital Financiero. El contenido de El Financiero y de Capital Financiero no puede ser reproducido, transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito de El Financiero o de Capital Financiero. |