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Política | Elección presidencial

Francia: ¿nueva configuración política?


Constantino Urcuyo Fournier

Candidato de centro podría dar una sorpresa

El 22 de abril tendrá lugar la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas.

Estos comicios marcan el fin de una época. Los franceses se encuentran angustiados y temerosos frente a la globalización.

El ingreso per cápita ha sido afectado y los galos han pasado del sétimo al décimo sétimo lugar en el mundo en este rubro.

El desempleo no ha bajado del 8% en 20 años y el desempleo juvenil sobrepasa el 20%.

La deuda nacional se ha incrementado y el crecimiento económico no ha sido satisfactorio.

A esto se suma el malestar social, expresado en los disturbios del 2005, la lucha contra las leyes reguladoras del empleo y el NO a la constitución europea.

El malestar se expresa en el rechazo a los partidos políticos, descontento que ha cristalizado en abstencionismo electoral y en migración del voto hacia los extremos del espectro político.

Votos repartidos

Lo novedoso del proceso ha sido la aparición de un candidato de centro, Francois Bayrou, que ya logra un 20% de las intenciones de voto.

La derecha, representada por Nicolas Sarkosy, esta cercana al 30%, seguida de cerca por la socialista Segolene Royal (24%), mientras que la extrema derecha obtiene un 14%.

Sarkosy acuñó el eslogan de una “ruptura tranquila” diferenciándose del chiraquismo y proclamando un credo liberal.

El candidato oficialista pide: reducción de impuestos, flexibilidad laboral, reforma a las pensiones y disminución de la burocracia. A pesar de sus orígenes húngaros, promete mano dura con la inmigración y en política exterior es proestadounidense.

La candidata socialista habla de un “deseo de futuro” y su credo político se traduce en: estado fuerte, renacionalización de la electricidad, aumento del salario mínimo y revitalización del estado de bienestar.

Sin embargo, ha buscado salir del nicho socialista proponiendo cambios a la semana de 35 horas, predicando valores familiares y prometiendo mano dura con los delincuentes juveniles.

Este desplazamiento hacia la centro-derecha ha provocado contradicciones con la base de su partido. Para resolverlas, ha comenzado a plantear la idea de una sexta república, sombrilla ideológica que intenta recoger todos los agravios que experimentan los franceses.

El factor Bayrou

El candidato centrista apuesta al cansancio con el bipartidismo de los últimos 25 años y pretende agrupar a socialdemocratas, socialiberales, ecologistas y gaullistas en contra de la clase política reinante.

Bayrou no tiene esperanzas en la primera vuelta, por lo que trata de cortejar desde ahora a los electores socialistas, con un mensaje hacia las capas medias y a los hijos de inmigrantes.

Su planteamiento de una mejor remuneración para las horas extras va en este mismo sentido. En materia de seguridad rechaza el discurso de mano dura.

La gran ventaja de Bayrou en las encuestas no deriva de su actual posicionamiento, sino de la constatación que si pasara a la segunda vuelta le ganaría a socialistas y derechistas.

Sarkoszy casi tiene asegurado su pase a la segunda vuelta. Royal tiene que vencer a Bayrou, por lo que en los últimos días ha tenido que revertir su movimiento hacia la derecha y ha comenzado ha hablar de democracia parlamentaria fortalecida, democracia social, democracia participativa, y democracia territorial.

Bayrou ha introducido la incertidumbre en las que parecían unas elecciones aburridas, por la repetición de los tradicionales alineamientos de la política francesa. Aunque su victoria es poco probable, tampoco es imposible.

Si el tercer candidato diese una sorpresa, esta iría más allá de la noche del 6 de mayo, inauguraría una nueva configuración de la vida política francesa.


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