CLASE EJECUTIVA
De novelas policiales

Anacristina Rossi
Nunca entendí la admiración que el mundo tiene por las novelas negras de Dashiell Hammett. Me parecen superficiales y tontas.
Por culpa de Hammett odié el género hasta hace cosa de dos meses, cuando descubrí a Simenon.
Simenon es un explorador de la psique humana y en particular de lo que yo llamo “eso” en mi novelaLimón Reggae : “algo” que elimina el valor de la vida. Entonces matar no importa. Se mata sin culpa y por el deleite de eliminar a débiles e inocentes, generalmente animales, ancianas, niñas y niños o mujeres en general.
En las novelas de Simenon son generalmente los hombres los que adquieren “eso” y puede o no haber una circunstancia que lo provoca. En un excelente libro:El hombre que veía pasar trenes , Kees,un holandés, se da cuenta de que los hombres ricos y poderosos que lo rodean logran su fortuna y su poder a punta de estafas.
Al ver esa realidad social Kees rechaza todas las reglas con una especie de euforia liberadora.
Si las convenciones sobre el bien y el mal son una farsa, toda la sociedad está fundada en una farsa y nada tiene sentido, nada quiere decir nada. Matar es un accidente que puede ocurrir o no, como resbalarse o mancharse la ropa.
En mi caso, he visto que el detonante para adquirir “eso” y perder todo lo demás puede ser la extrema violencia, sufrida o presenciada, o la imposición de degradarse y degradar a otros.
En Simenon, una vez que la persona alcanza la pérdida de sentido, no hay vuelta atrás. Yo pienso que lo que sufre el personaje Kees, para quien de pronto el bien y el mal dejan de existir, es lo mismo que sufren los muchachos y muchachas de las maras.
El ejército y los escuadrones de la muerte en esos países eliminaron las nociones de bien y mal. Cambiar a los mareros solo es posible si se cambia radicalmente una sociedad donde la vida no vale nada y donde no hay amor ni trabajo para ellas y ellos.
¿Está Costa Rica en camino de trastocar las nociones de bien y de mal?